He tenido días malos, donde los recuerdos me han herido más que nada. Es una guerra constante entre mi mente y yo. No sé pelear. No puedo soportar mi amargura porque quedó atrás con la última batalla que tuve que pelear. No puedo mirar al futuro con valentía y optimismo. Yo solo vivo. Yo solo existo. Me levanto y trato de continuar. Como no puedo seguir así por mí mismo, me aferro a las cosas que me quedan. Y aunque siento cada centímetro de mi cuerpo estremecerse y romperse, algo dentro de mí todavía me hace imaginar buenos días