Diferencias entre ser asocial y antisocial

No es lo mismo ser antisocial que ser asocial, como tampoco es lo mismo ser antisocial que tener un trastorno de la personalidad antisocial. ¿Qué se esconde tras estos conceptos? ¿En qué se diferencian? Arrojamos un poco de luz a todas estas cuestiones.
Quizás hayas escuchado la expresión: “¡no seas tan antisocial!” Curiosamente, es una expresión que empleamos de forma errónea muchas veces, ya que utilizamos antisocial para referirnos realmente a alguien asocial (con dificultades o desinterés en relacionarse). Este término (antisocial) -mal usado- lo utilizamos, por ejemplo, para referirnos a amigos que de repente no quieren salir o que se muestran más “ermitaños” que de costumbre. Sin embargo, las diferencias entre ser asocial y antisocial son notorias, y en este artículo hablaremos de ellas para distinguir bien estos dos conceptos.
En realidad, se trata de dos términos que solo comparten el sufijo (-social). Aunque ambos conceptos tengan que ver con la manera de ser de alguien, no tienen nada que ver. ¿Qué significa exactamente cada uno? Si llevásemos al extremo estas dos maneras de ser, ¿Qué trastornos mentales o de personalidad encontraríamos tras ellos? Vamos a descubrirlo.
Asocial y antisocial: ¿en qué se diferencian?
Para conocer las diferencias entre ser asocial y antisocial, la mejor manera de hacerlo será conocer qué significa cada concepto. En cada definición veremos en qué se diferencia un término del otro.
¿Qué es ser antisocial?
Cuando hablamos de alguien antisocial nos referimos a una persona que se dedica a saltarse las normas establecidas a nivel legal y social, que va en contra del orden social. Es decir, alguien rebelde, que aunque esté integrado en la sociedad, muestra esta tendencia a alterar la paz social
Además, es frecuente que realice este tipo de conductas a través de la violencia. Debemos diferenciar aquí una persona antisocial (o con tendencia a mostrar rasgos de personalidad antisocial) de una persona con trastorno de personalidad (TP) antisocial.
Trastorno de la personalidad antisocial
En este último caso, hablamos de un trastorno tipificado como tal en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM – 5). Se caracteriza por un patrón dominante poco respetuoso con los derechos de los demás, manifestado desde los 15 años de edad.
El TP antisocial se manifiesta a través de una serie de síntomas (criterios) como la tendencia a mentir, la impulsividad, la irresponsabilidad, el incumplimiento de las normas sociales, la irritabilidad y la agresividad, la ausencia de remordimiento, etc. Es decir, un TP antisocial es mucho más grave que ser simplemente antisocial.
¿Y asocial?
En cambio, cuando hablamos de alguien asocial nos referimos a una persona a la que le cuesta integrarse y relacionarse en la sociedad (o que directamente no tiene interés por hacerlo). Es decir, no se salta las normas como el antisocial, sino que le cuesta (o no tiene interés por) integrarse, participar en los grupos, relacionarse, etc. Ante todo ello, es una persona que prefiere la soledad.
Como decíamos, en realidad, en muchos casos ser asocial no se trata de una dificultad, sino de una falta de motivación por parte de la persona, que prefiere realizar actividades de forma solitaria, y que no tiene interés en las relaciones sociales. Si llevásemos esta manera de ser al extremo, encontraríamos los trastornos del espectro autista (TEA) o incluso el trastorno de la personalidad esquizoide.