En el contexto actual, los cambios constantes y permanentes exigen a los profesionales multitud de habilidades y conocimientos que no se precisaban años atrás. A pesar de ello, en el presente artículo no pretendo detallar cuales son aquellas nuevas necesidades del mercado que ponen presión sobre los sectores laborales y sobre los profesionales en concreto. No obstante son sumamente determinantes, quiero poner énfasis en algo que a veces suele pasar inadvertido: a veces ser un mejor profesional depende únicamente de querer serlo. Es evidente que el mundo exige, pero también es evidente que los profesionales quieren crecer, con todo lo que ello implica. Así pues, a pesar de ser algo totalmente subjetivo, creo que sí hay determinadas actitudes y comportamientos que generalmente por igual pueden hacernos mejores profesionales, más allá de lo que el mercado exija. Y tú, ¿cuáles se te ocurren? ¿crees que todas dependen siempre del mercado que nos rodea, o por el contrario crees que los profesionales propiamente tenemos algo que decir?
En primer lugar, uno de los puntos más relevantes para ser un mejor profesional es la construcción constante de relaciones. En el claro contexto presente de cambio perpetuo es vital para un profesional asegurarse adecuadamente de que las interacciones diarias se desarrollan en un ambiente positivo. Crear relaciones duraderas, ya sea con compañeros de trabajo, con clientes o con colaboradores, es esencial para aprender de ellos y conseguir un ecosistema que favorezca el compartir los conocimientos y experiencias necesarios para crecer profesionalmente.
En segundo lugar, otro factor clave es conseguir el anhelado y perfecto equilibrio entre la versatilidad y la ultra especialización. Ofrecer un servicio con alto valor añadido es claramente de gran importancia y generalmente pasa por el privilegiado dominio de una especialidad de alta demanda. No obstante es evidente que este conocimiento es clave, siendo también lo que se aboga con normalidad en el mercado y en la propia educación, también es fundamental para ser un mejor profesional conseguir un correcto balance y equilibrio con otras habilidades y conocimientos, con el objetivo evidente de aportar un valor más transversal y polivalente.
En tercer lugar, es importante ser emprendedor a tiempo completo aunque no se trabaje en una startup ni en un entorno de innovación permanente. En este sentido, es vital entender que ser emprendedor no es solamente una profesión, es básicamente una actitud. Una actitud de dinamismo, construcción y generación de valor constantes. Conseguir la normalización interna de estos comportamientos favorece sin duda el crecimiento profesional, a través del fomento continuo de la innovación y del cuestionamiento de las metodologías y de los resultados, llegando así a una visión más periférica, inconformista y efectiva en tu día a día profesional.
En cuarto lugar, no cabe duda de que el paradigma de cambio perpetuo en el que nos encontramos actualmente sumergidos introduce una necesidad básica que tiene sus repercusiones directas en ser un mejor profesional: la adaptabilidad y el reciclaje continuo. Estas caracerísticas son además de una exigencia del mercado, ya un valor con sentido propio. Una mentalidad orientada a la flexibilidad, siempre abierta a nuevos conocimientos y nuevas habilidades, conlleva una autonomía que favorece claramente el desarrollo profesional.
En quinto lugar, aunque prácticamente no es necesario ni mencionarlo, el conocimiento y la destreza en competencias digitales son evidentemente indispensables para ser un mejor profesional. La digitalización del mundo es un hecho y lo único que puede hacer todo profesional es subirse a su tren. La supervivencia pasa por este hecho, con lo que familiarizarse con esta realidad es una exigencia, pero también una suerte. Tanto nuevo conocimiento y tantas nuevas materias deben tratarse como una luz para aquellos profesionales siempre ávidos para ser mejores. Para los profesionales tecnológicos esto no resulta un problema, aunque bien es cierto que hay muchas realidades dentro del concepto de las nuevas tecnologías y acomodarse únicamente a la realidad digital que controlamos no es nunca la mejor opción, siendo necesario ir siempre un paso más allá.
Finalmente, siendo quizá uno de los puntos más destacables, ser un mejor profesional pasa inexcusablemente por convertir la incertidumbre constante en una zona de confort personal. Ya hemos hablado previamente de lo complejo y cambiante que es el mundo laboral y empresarial en la actualidad, más teniendo en cuenta la situación presente provocada por la pandemia. Así pues, debemos acostumbrarnos como profesionales a atender a esta realidad y resurgir de la incertidumbre para hacer de ella una zona de confort donde poder trabajar cómodamente, interiorizando la tensión y proyectando confianza.
Como vemos, hay muchísimos valores y comportamientos que se pueden empezar a llevar a cabo para trabajar con la mentalidad puesta en ser un mejor profesional y disfrutar más del día a día laboral. Como ya sabemos, a nuevos retos, nuevas motivaciones y menos monotonía. No obstante, sin pretender ser exhaustivo y a pesar de que sí pueden definirse objetivamente determinadas actitudes que pueden reforzar una visión mejorada de profesionalidad, hay un detalle importante que debemos tener en cuenta: cada profesional es un mundo y cada uno sabe mejor que nadie que es lo que desea para mejorar profesionalmente. Evidentemente hay factores objetivos, como los expuestos, pero disfrutar de tu trabajo e implementar una actitud de mejora depende también de lo que cada uno espere de su presente y de su futuro. Así pues, ¿cuáles crees tú que son los factores más determinantes para ser un mejor profesional? ¿añadirías otros a los mencionados?