Realismo humanidad y coraje

Muchas ideas bullen por mi cabeza en estos días. Quería escribir sobre futuro y tendencias, tecnología y personas, sobre sostenibilidad … pero en mitad de tanto «buenismo» he decidido salir de la corriente y hacer una llamamiento a la cordura, a observar la realidad como es, con sus luces y sus sombras, no como nos gustaría que fuera.

Están fenomenal los buenos propósitos, pero se acabaron los tiempos para la autocomplacencia y el exceso de paternalismo mal entendido o directamente malintencionado en el caso de los supuestos lideres.

Sería terrible que después de tanto sufrimiento, tanta pérdida, no hubiéramos aprendido nada. Queremos olvidar, pero no debemos. El COVID-19 es una oportunidad obligada de aprendizaje. Pero para aprender hay que ser humilde. Ciertamente no lo sabíamos todo, ni lo sabremos nunca.

Para empezar, no olvidemos que somos mortales. No hemos muerto en esta oleada, pero moriremos mañana. Valoremos lo que tenemos porque lo perderemos, algún día. Se amable con todo el mundo, sonríe y da las gracias.

Somos, como poco, interdependientes, pero desde luego no somos independientes. Nos deben importar los demás y no solo cuando los necesitamos: los sanitarios, los dependientes del supermercado, los limpiadores… Pero cuidado, porque todos somos esenciales como sociedad que construimos y de la que dependemos.

No pensemos en que «lo público» por arte de magia lo resuelve todo. De momento hay que pagar impuestos y luego promover su buen uso. El buen gestor público no nace, se hace. Solidaridad pero de verdad, empezando por ser más cívicos. Eso es lo que nos une: el respeto al otro y a lo de todos.

No por nacer en Europa tenemos los derechos garantizados. Hay que currárselo como el que más, porque entre otras cosas queremos tener lo mejor. No podemos vivir de las rentas. No valoramos los activos que tenemos y por tanto ni los cuidamos, ni sacamos el mejor provecho. Esto se aplica desde luego al Planeta pero también a nuestras instituciones sociales. De verdad que no nos merecemos lo que tenemos. Estoy harta de escuchar a supuestos buenos padres decir a sus hijos que «se lo merecen todo por guapos». Debe ser que millones de niños por el mundo no se lo merecen porque son feos. Los asiáticos y africanos quieren dejar de ser esclavos y de hecho ya son el futuro. Como decía un padre realista: «hijo no te rías de tu compañero de origen chino que ayuda a su padre en la tienda de la esquina después del colegio mientras hace los deberes, porque será tu jefe mañana».

Menos soberbia y más esfuerzo. Nada está ganado, se conquista a diario y si ahorras y gestionas bien quizá tengas para los días malos, que vendrán, como persona, familia y sociedad.

La buena noticia es que el futuro puede y debe moldearse, necesitamos coraje para conquistar nuestro futuro. Tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos, siendo cada día mejores, Aprendiendo constantemente y colaborando porque solos no llegaremos lejos. Mejor en buena compañía, respetando la aportación del otro porque eso nos hace mejores. Cuidando al que se rezaga, siempre y cuando todos sepamos que todos y cada uno de nosotros nos esforzamos por dar lo mejor de nosotros mismos. Nada de brazos cruzados. Pongamos la mano para aportar y no solo para recibir sabiendo que algún día lo necesitaremos, todos los días.

Como decía un personaje de Almodóvar, escribo novela rosa pero por mucho que me empeño hoy me sale negra. Pues bien, «la flor de mi secreto» para vosotros hoy es humildad y coraje.

Si vemos con realismo lo que somos, podremos poner los medios para ser mejores.

Publicado por Yvy Cruz

Soy yo una persona única e intransferible. Llena de sentimientos con ganas de compartir intimidad mucho cariño y amor.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar