Pasas por la sala de estar, saluda a quien está allí, te desea un buen día y dices que el día estuvo genial, sonríe y sigue caminando. Abre la puerta de tu dormitorio, agarra tu toalla y tu ropa, ve al baño, abre la ducha, mira caer el agua, y cuando se te cae el enchufe, te caes ... Y nadie escucha. Nadie se da cuenta. Nadie entiende. Sólo tú.