La permanente búsqueda del equilibrio entre el trabajo y la vida personal es uno de los principales factores de desequilibrio en la vida personal.
¡Qué tremenda paradoja! Y sí, la verdad que sí, pero…
El trabajo es una parte de la vida que no se puede aislar de la vida. Cómo no considerar al trabajo parte de nuestra vida personal si, junto con el descanso, es el principal consumidor de nuestro tiempo.
Y, por otra parte, equilibrio es un concepto absoluto: si no estás equilibrado, estás desequilibrado. Si el equilibrista pierde el equilibrio se cae al vacío. Si los platos de la justicia pierden el equilibrio, se produce una injusticia. ¡Uf! El equilibrio es un concepto demasiado estresante para estar conviviendo con él todo el día, todos los días.
Prefiero hablar de armonía, un concepto mucho más flexible, más personal, más gestionable.
Esta armonía empieza a hacerse visible cuando dejás de pensar al trabajo y al empleo como lo mismo. Trabajo y empleo no son lo mismo, es más, vienen negociando su divorcio hace bastante tiempo. Este desacople es un nuevo desafío para innovar en el diseño de formas híbridas de trabajo. Cuanto más amplia es la gama de grises entre la forma tradicional de empleo y la tercerización completa, más alternativas tenés para diseñar o elegir tu propio formato de trabajo.
Adam Saunders, Profesor de Negocios de la Universidad de la Columbia Británica, en su artículo El impacto de la tecnología en el crecimiento y en el empleo, comenta que, al no ser tan estables como antes los empleos, la gente busca formas alternativas en la gig economy. El término “gig” proviene del mundo de la música y se refiere a las presentaciones cortas que hacen los grupos musicales. En el caso del trabajo se usa “gig” para describir relaciones esporádicas y específicas de las personas con las empresas.
Es muy interesante este planteo porque muestra que el estímulo inicial tiene que ver con lo económico, con la inestabilidad laboral. Pero, una vez que una persona toma la decisión de cambiar su formato de trabajo, la recompensa final tiene que ver con las mejoras en su vida personal.
Mirá este dato: según Saunders el 74% de los autónomos entrevistados desean seguir siendo trabajadores independientes y no tienen intención de regresar a un empleo a tiempo completo.
¡Obvio! Estas nuevas formas de trabajos, a diferencia de los empleos tradicionales, te ofrecen opciones de: elección, autonomía, flexibilidad y control. ¿Podés pedir algo más?
Las plataformas colaborativas como Ethlance, Freelancers, Workana, solo por nombrar algunas, gestionan estas nuevas formas de trabajo y pueden funcionar como una red de contención, por si tenés la sensación que estás por saltar al vacío.
Pero, la decisión de cambiar la forma de trabajar no tiene que ver con el riesgo que estés dispuesto a asumir, sino con los incentivos de recompensa que te genera una vida personal más armónica.
Pensándolo así, vas a romper con el formato tradicional de 9 horas diarias ocupadas, sin otra opción, y el tiempo que decidís trabajar se transforma en una actividad más dentro de tu definición de armonía.
La innovación es combinar cosas existentes de distinta manera para generar impacto. Te queda como ejercicio poner tiempo y cabeza para pensar tu profesión desde estas nuevas formas de trabajo. Un desafío transformador para generar nuevo impacto en las organizaciones, pero, sobre todo, para generar mayor impacto en tu vida personal.