Costumbres

Me acostumbré a dormir sola, a despertarme y a prepararme el café. No hay nada más tuyo aquí. Hace mucho tiempo puse el resto de tus cosas en una caja y la dejé frente a la casa, para que la recogiera la primera persona. Tus recuerdos se desvanecen con el tiempo y en poco tiempo se volverán borrosos. Ya no recuerdo el sonido de tu voz. Ni siquiera la forma en que caminas y mucho menos tus besos. Menos mal. ¿Cómo podría vivir sin tu boca pegada a la mía? ¡Dios no lo quiera! Ya no encajábamos, nada más tenía sentido. Los planos ya no eran los mismos, así que dejaste el barco plano y me quitaste el chaleco salvavidas. Tuve que aprender a nadar duro y te lo agradezco, porque aprendí a no depender de nadie más. Lo haré.

Publicado por Yvy Cruz

Soy yo una persona única e intransferible. Llena de sentimientos con ganas de compartir intimidad mucho cariño y amor.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar