Futuro hoteles

Continúo compartiendo con vosotros las ideas de una de mis amigas ¡Que me encantan! Esta semana visitó el futuro de los hoteles y me decía…

Si admitimos, y no creo que haya más opción, que la digitalización se desarrolla de forma imparable como una mecha que se consume, y tenemos en cuenta que se extiende de forma inexorable como un fluido denso, ocupando todas las áreas de nuestra vida, no nos queda más remedio que reconocer que nuestro presente está preparándose para una gran metamorfosis.

El retail se vio golpeado, al principio solo levemente, por la llegada de un timidísimo e-commerce – ¿Quién podía pronosticar el futuro de Amazon? ¿Quién identificar que una tienda virtual sería el punto de apoyo de una palanca que hoy mueve el mundo? – Y el sector se defendió ofreciendo al público (al nuevo y poderoso público, porque no solo el mercado evoluciona; también los consumidores lo hacen) un As hasta ahora desconocido: la experiencia de compra. El mercantilista acto de adquirir bienes se convirtió en una nueva manera de ocio, y las cafeterías y gastrobares competían con tiendas disfrazadas de discoteca donde pasar la tarde oyendo música y estando con amigos. Los bancos, el sector más serio y formal, trocó sus sucursales en espacios chill-out donde degustar un café. Todo estaba cambiando.

Podemos aventurar que este virus digital también afectará a los hoteles. Y, de la misma manera que en el sector de los medios de comunicación confluyeron dos crisis mastodónticas: la del propio modelo agotado sin recambio generacional y el tsunami de la era de la información gratis a través de internet, en el mercado del alojamiento turístico se empiezan acusar ya los efectos de la doble vírica con la llegada de la Covid.

Los hoteles se tendrán que reinventar en esta carrera por adaptarse o morir. Y si hacemos un ejercicio por anticipar qué cambios se alumbrarán, deberíamos tener en cuenta las siguientes circunstancias:

  • La sostenibilidad, necesaria hoy pero imprescindible en breve, limitará nuestra movilidad. Es probable que los desplazamientos aéreos se vean restringidos y pasen a ser simplemente un exceso del pasado. Lo local empezará a ser lo sensato.
  • Los progresos tecnológicos están en constante avance, como el universo en expansión. Las oportunidades que la evolución tecnológica más puntera nos proporcionan siempre llegarán antes al canal profesional de ocio que al doméstico. Los hoteles podrían convertirse en el aula de pruebas y experimentación de lo último en cualquier tecnología, especialmente la Realidad Virtual.
  • El riesgo de contagio de nuevas enfermedades infecciosas determinará las condiciones no solo higiénicas sino también de número de personas con las que compartir nuestro ocio. Igual que existe el deporte de riesgo podrá desarrollarse un nuevo estilo de recreo seguro que huya de aglomeraciones y proporcione una oferta más reducida e intimista.
  • La conciencia creciente de la importancia del cuidado personal holístico ocupa cada vez mayor espacio en la cultura contemporánea. La búsqueda del equilibrio espiritual (con la irrupción de las técnicas de mindfulness) y corporal (con las innumerables tendencias gastronómicas y la constatación de la importancia del ejercicio físico) supone una nueva grieta sin cubrir en la oferta de descanso vacacional.

Es muy difícil aventurar el futuro de cualquier sector y parece que siempre el pequeño empresario, en cualquiera de ellos, se verá arrastrado por las circunstancias y, sobre todo, por las mastodónticas corporaciones con más recursos y mayores posibilidades. Diría que, en este caso concreto, los hoteles pequeños parten con una ventaja significativa porque su poder de adaptación puede ser infinitamente más veloz y certero. Ojalá sepan coger el tren que se acerca.

Publicado por Yvy Cruz

Soy yo una persona única e intransferible. Llena de sentimientos con ganas de compartir intimidad mucho cariño y amor.

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