Desapego

“No me apego a nada que me defina. Soy compañía, pero puedo ser soledad, tranquilidad e inconstancia, piedra y corazón. Soy abrazos, sonrisas, alegría, buen humor, sarcasmo, pereza y sueño. Música fuerte y silencio. Seré lo que tú quieras, pero solo cuando yo quiera. ¡No me limites, no soy cruel conmigo! Siempre estaré apegado a lo que vale y me desapego de lo que no vale ... Supongo que comprenderme no es una cuestión de inteligencia sino de sentimiento, de estar en contacto. O juegas o no ".

Empleo

Cómo conseguir 300 entrevistas de empleo en una semana con tu CV

David Vidal Andrés pensó que, si quería llamar la atención con su CV para conseguir un empleo, tenía que hacer algo diferente. Creó un chatbot de preguntas y respuestas y en una semana consiguió más 300 entrevistas online.

Las empresas están hartas de recibir curriculums de empleo que, salvo algún matiz, expresan todos lo mismo. Que si el perfil con los datos personales, que si la formación, la experiencia… David Vidal Andrés sabía que, siguiendo las pautas convencionales, pocos se iban a detener en su CV si es que antes no lo archivaban donde se guardan la mayoría, en la papelera. Así que se puso a pensar qué podría hacer para llamar la atención de los reclutadores de empleo. 

La solución la encontró en una herramienta tecnológica de las que se conocen como no-code, de esas que se pueden utilizar para crear un producto digital sin tener ni idea de programación. Se trata de landbot.io una startup nacida en Valencia que ha desarrollado un generador de bots de chats sin código muy intuitivo y según Vidal Andrés, es sencillísimo de usar. Aunque la herramienta ofrece 4 planes, el gratuito, en el que se recogen las funciones básicas, debería ser suficiente para hacer lo que David ha hecho con su CV.

Para generar el contenido Vidal Andrés se encargó previamente de recopilar las principales preguntas que habitúan hacer los reclutadores a sus candidatos. Entre estas se encuentran, por ejemplo, ¿cuáles son tus habilidades?, ¿qué acerca de tus estudios?, ¿qué es para ti el éxito?, dime tus tres defectos o ¿por qué deberíamos contar contigo?, entre otras. Luego las fue contestando él mismo añadiendo al texto automatizado otros recursos, con el vídeo de una conferencia en la que él participó. Añade también enlaces a sitios en los que se habla de él o de proyectos en los que ha participado. Una vez creado el contenido, lo empaquetó en un chatbot como si se tratara de una conversación por whatsapp. A continuación contactó con todos aquellas empresas a las que quería mandar el currículum añadiendo el enlace que incluyó también en su perfil de Linkedin, que también aparece en el buscador de Google con tan solo poner el nombre completo de David Vidal Andrés.

Redes

¡Deja de pensar que no tienes contactos! A quién recurrir cuando buscas trabajo

11 de diciembre de 2020

A qué contactos puedes recurrir cuando buscas trabajo

Un mantra habitual en el mercado laboral español es el que dice que sin contactos no se llega a ninguna parte. O dicho en un lenguaje menos “moderado”, que hace falta un enchufe para empezar a currar. Aun sabiendo que, a lo sumo, esta afirmación es poco más que una generalización, no vamos a intentar convencerte de que no es cierto, pero tampoco vamos a darte la razón incondicionalmente. Lo que sí vamos a hacer es ayudarte a discernir entre un ‘enchufe’ y un simple contacto que puedes usar a tu favor, y a explicarte quiénes son esas personas que, si bien no habías pensado en ellas, también pueden ayudarte en tu búsqueda de empleo.

Cuando estás buscando empleo, puede ser tentador refugiarte en la idea de que sin enchufe no tienes nada que hacer, especialmente si no tienes éxito en la búsqueda. Como punto de partida, has de tener claro que un “enchufe”, con la connotación negativa que tiene esta palabra en el mundo laboral, se refiere a obtener un cargo sin méritos propios, es decir, únicamente por la proximidad entre quien lo otorga y quien lo logra.

Un contacto, en cambio, es alguien que puede facilitar el aterrizaje de una persona en un puesto de trabajo, bien porque ya conoce cómo trabaja y confía en ella, porque sabe que encaja a la perfección con lo que busca la empresa o por cualquier otra causa que no exima de méritos a quien consigue el puesto. Si estás pensando que tú no tienes contactos a los que recurrir para encontrar trabajo, debes saber que te equivocas. Hacemos un repaso.

1. Recuerda los recreos y las charlas en la cafetería

Tus antiguos compañeros de clase fueron tus primeros contactos, más allá de tu familia. En la etapa del instituto quizás las relaciones se estrecharon con quienes tenías más afinidad. Y aunque, naturalmente, hay relaciones que mueren en cuanto se separan los caminos, seguro que hay un buen grupo de personas con las que te llevabas especialmente bien durante tus años entre pupitres y a quienes hayas seguido la pista o con quienes mantengas incluso el contacto. Entre ellos, quizás descubras alguna trayectoria profesional en tu sector, en alguna empresa interesante o en un puesto similar al tuyo que te pueda servir como apoyo.

En el caso de que hayas realizado estudios superiores, te resultará mucho más fácil iniciar una relación laboral con tus compañeros, ya que compartís rama profesional y es mucho más probable que alguno de ellos pueda darte alguna pista útil durante la búsqueda de empleo. En este contexto, piensa también en echar un vistazo a las asociaciones de antiguos alumnos. Tanto si resulta que son empleados de la empresa en la que quieres entrar a trabajar (y por tanto pueden recomendarte), como si, al trabajar en tu mismo ámbito pueden señalarte oportunidades interesantes que surjan, piensa que tu red de contactos se empieza a construir en tu etapa de estudiante.

2. La impronta de tu primer empleo

El primer empleo es una especie de primer amor. Por nuestra inexperiencia, lo afrontamos con más ilusión que ninguno, aprendemos a marchas forzadas todo lo que no sabíamos y nos asoma una sonrisa cuando lo recordamos lustros después. Bucea en esos recuerdos y recuerda quiénes te acompañaban en esas primeras experiencias. Desde tus compañeros, que seguramente te vieron evolucionar rápidamente, hasta (si lo tuviste) tu tutor de tus prácticas, un pilar fundamental con quien puedes llegar a cultivar una estrecha relación profesional. Si estás en esta etapa, aprovéchalo y mantén el contacto con tu empresa de prácticas.

Algo así le ocurrió a Guillermo del Palacio, que tras finalizar sus prácticas como periodista en un periódico nacional no pudo quedarse en plantilla, pero las relaciones que forjó en la redacción le fueron valiosas para acceder a sus primeros empleos. “Cuando los que habían sido mis compañeros se enteraron de que no tenía trabajo, enseguida me propusieron colaboraciones. Más tarde una revista del mismo grupo me llamó para entrar a trabajar y fue gracias a ellos”, cuenta.

Guillermo mantuvo además una muy buena relación con su tutor de prácticas en el periódico, que le valió para ser tenido en cuenta más tarde: “Mi mentor estuvo de vacaciones casi un mes y me dejó al mando de la sección. Su confianza me ayudó mucho, también de cara a los demás, para que el resto de la redacción viese que se podía confiar en mí”. Tras un periplo por otros medios de comunicación, acabó volviendo a ese periódico casi diez años después de haberlo dejado. Mantener la relación con tus antiguos compañeros de trabajo suele ser una gran idea.

“La confianza de mi mentor me ayudó mucho, también de cara a los demás, para que el resto de la redacción viese que se podía confiar en mí” – Guillermo, periodista

3. Las personas que has conocido en empleos posteriores

A medida que vamos evolucionando y cambiando hacia otras empresas y puestos, normalmente ganamos experiencia y responsabilidades, algo que se traduce, entre otras cosas, en un mayor peso en la compañía y una red de contactos más amplia, que van surgiendo en el día a día tanto dentro de la empresa como fuera. Las relaciones que has ido forjando durante esta etapa también podrán ser usadas a tu favor cuando lo necesites, especialmente si has sabido mantener tu red de contactos. Ahí entran los que fueron tus compañeros, pero también tus jefes, e incluso terceras personas, como clientes, proveedores, socios… Una excelente agenda de la que echar mano.

Estos contactos pueden llegar de la forma más inesperada, como le ocurrió a Sandra, que trabajaba en el departamento de marketing de una empresa de comercio electrónico en Barcelona. “La empresa iba mal y mi jefa era un horror. Un día, a la hora de marcharme, me dijo que no podía irme a casa, que debía ir a un encuentro profesional que se celebraba en un bar y al que ella consideraba que debía ir. No me hizo ninguna gracia, pero una vez allí un chico que también hacía marketing me hizo algunas preguntas y se interesó por mí profesionalmente. Al día siguiente conectamos a través de LinkedIn y, unas semanas más tarde, cuando mi jefa me despidió, se me ocurrió escribir a aquel chico. Me dijo que me pasara por su empresa, de la que era socio, me hizo una prueba y a los tres días ya estaba trabajando allí. Me quedé dos años”.

La diferencia en el caso de Sandra la marcó el hecho de pensar en aquel contacto que hizo de manera fortuita unas semanas atrás y atreverse a escribirle. No hace falta más: memoria y arrojo. “Hay que ser un poco espabilado en este mundo. A veces no sale bien, y quizás cuando buscas empleo te resultan útiles muy pocos contactos de todos los que tienes, pero hay que intentarlo, porque a veces sí funciona”, remata Sandra.

“Quizás cuando buscas empleo te resultan útiles muy pocos contactos de todos los que tienes, pero hay que intentarlo, porque a veces sí funciona” – Sandra, trabajadora en el sector del marketing

Por otro lado, Sandra también recomendó a un contacto suyo cuando el departamento de Recursos Humanos buscaba candidatos, un fenómeno que se conoce como “cooptar”: “En una empresa en la que trabajé necesitaban a una persona para una tarea muy concreta para la que ninguno de los dos trabajadores del departamento teníamos la experiencia adecuada. Recomendé a una ex compañera con la que había coincidido durante unas prácticas, cuando las dos éramos becarias. La llamé y la acabaron contratando”. Un perfecto ejemplo de contacto (¡que no un enchufe!).

4. La empresa en la que quieres entrar

Si hay una empresa específica en la que quieres entrar a trabajar, valora hacer uso de LinkedIn y sus filtros. De esa forma podrás ver qué empleados están en esa red e incluso ver si alguno de ellos ya figura entre tus contactos, lo cual podría ser una buena primera piedra de toque. Si este es el caso, o si descubres a un empleado con quien tienes un contacto en común, puedes iniciar una toma de contacto, sin ser invasivo y respetando la respuesta que esa persona pueda darte.

Tanto si puedes apoyarte en un contacto común como si te aventuras a conectar con un empleado al que no conoces, es importante ser respetuoso y explicar tu situación y por qué te interesa un puesto en su empresa. Si juegas bien tus cartas, esta persona podría indicarte el canal más adecuado para enviar tu candidatura, compartir contigo un contacto valioso dentro de la empresa (por ejemplo, del responsable del proceso de contratación o del mánager del equipo que está contratando) o, incluso, proporcionarte una recomendación.

Pero ten en cuenta que puede ocurrir que la persona prefiera no implicarse. En ese caso, es mejor no insistir. Existen distintas estrategias en LinkedIn a la hora de aceptar o no nuevos contactos y no todo el mundo será igual de receptivo a echar una mano a alguien a quien en principio no conocen.

5. Amplía tus horizontes

Es muy habitual encontrarnos en situación de búsqueda de empleo y concentrar la mirada en el círculo profesional que ya conocemos, en nuestro sector. Y como los caballos que portan anteojeras, no somos capaces de ver nada que se salga de ese círculo. Esta actitud es un error: no descartes a nadie. Puedes empezar por interrogar a tus dos círculos más próximos, el de tus amigos y el de tu familia. Averigua si alguien trabaja en una empresa que pueda interesarte, o si alguien tiene algún familiar o amigo que lo haga. De nuevo, puedes descubrir ofertas u oportunidades profesionales que seguramente no habrías encontrado de otra forma o conseguir una recomendación para un puesto o una empresa concreta.

Quizás no seas capaz de ver de forma clara qué posibilidades puede abrirte cada una de las personas de tus círculos, pero solo es cuestión de reflexionar teniendo en cuenta los elementos que acabamos de comentar. No tengas reparo en poner negro sobre blanco en un folio o una hoja de cálculo quiénes forman parte de tus diferentes círculos y anotar las opciones que supone cada persona. Y desde luego, pregúntales. Hazles saber que estás buscando empleo y tratad de encontrar contactos clave que puedan abrirte puertas en el mercado laborales. Con-tac-tos.

Trabajo

DESARROLLO DE CARRERA

La clave para cambiar de empleo en 2021: saber contarlo

Convertirse en ‘storyteller’ puede ser una estrategia eficaz si buscamos apoyos decisivos e influyentes para nuestro cambio profesional

Aunque parezca exagerado, la capacidad para contar una historia suficientemente persuasiva y emocionante, que permita promover un cambio profesional se considera como una de las capacidades valiosas que sostienen una reinvención total de nuestra carrera.

Contar historias es una herramienta poderosa para convencer. Marcas y fundadores de start up saben que las historias se pueden usar para atraer a aquellos que pueden ayudar a crecer y escalar su empresa, y esta persuasión resulta eficaz para captar inversores, clientes o nuevos empleados hacia un nuevo proyecto empresarial.

También aquellos reinventores profesionales que están decididos a cambiar de vida laboral y tratan de que otros se sumen a la transición de su carrera, utilizan la estrategia que les proporciona una narrativa convincente.

Todo esto tiene que ver con la necesidad de saber trabajar muy bien nuestro modelo de negocio y nuestro mensaje, que son ejes de la marca personal. Todo lo que escribimos en las redes, lo que publicamos en forma de fotografías o vídeos quedará activo para siempre, porque nuestra marca nunca se toma vacaciones.

Quienes nos siguen y nos conocen, nuestro jefe, los colegas del trabajo, los posibles reclutadores que nos podemos encontrar en un proceso de selección, tienen y tendrán una opinión sobre nosotros.

Todo lo que decimos que hacemos, lo que somos y hacemos realmente está ahí de por vida, y resulta determinante cuando buscamos un trabajo o cuando pretendemos alcanzar relevancia para generar nuestra propia empleabilidad.

El storytelling es la capacidad de aquel profesional que tiene una gran habilidad para contar lo que es, lo que hace y cuánto vale. Se considera por tanto como decisiva, sobre todo en un escenario laboral en el que ya no basta sólo con ser competente. Hay que ser bueno y cumplir con altos estándares, pero los expertos le dirán que, además de eso, hay que emocionar, y que es necesario tener estilo propio… La forma de hacerlo es mediante historias, creando el relato. Hay que generar sintonía y conexión, con una narrativa que haga obvias para los demás -sobre todo para los reclutadores- las relaciones entre nuestro pasado, el aprendizaje que hace posible nuestra experiencia y todo aquello que conecta nuestras experiencias profesionales. Parte del papel que juega un storyteller eficaz es contar historias, pero otra parte mucho más profunda es saber escucharlas y tejer y descubrir conexiones.

Un modelo consolidado

Quienes piensen que todo esto es una moda deben saber que el storytelling es algo de lo que ya hace 25 años hablaban y defendían Jeff Bezzos, fundador y CEO de Amazon, o Richard Branson, fundador de Virgin.

Ambos reclamaban la existencia de un perfil profesional centrado en el hecho de que la manera de explicar las bondades de determinado producto o servicio resulta fundamental para la supervivencia de un negocio.

Branson, que es un emprendedor en serie, apuesta por las bondades de la comunicación, tanto para un creador de empresas como para un profesional.

El fundador de Virgin es uno de los primeros y mayores defensores del storytelling, al que pone al mismo nivel de otras nuevas capacidades profesionales decisivas, que son las que nos convierten en candidatos eficaces a un puesto o en profesionales valiosos y productivos. Así, más que tener un buen producto o de lo que uno es, se trata de cómo se lo cuente a los demás y qué permite que sepan sobre él.

Y algo fundamental es saber explicar la propia trayectoria en función del verdadero valor que uno aporta.

En un cambio profesional, el primer paso para que otros comprendan la transición de su carrera es poder explicársela de manera convincente. Si puede conectar los puntos entre su pasado, presente y futuro; identificar los temas subyacentes en su trayectoria profesional; y explicar el valor único que puede aportar, ganará apoyos decisivos en su búsqueda de empleo o en su reinvención profesional.

Prevención

¿Es seguro que mis padres me visiten una vez estén vacunados?

Mujer en aeropuerto

La última vez que estuve con mis padres fue en enero de 2020. Volé desde Nueva York hasta Madison (Wisconsin) con mi hijo de un año, su primer nieto. Por aquel entonces, mi mayor preocupación era si sería capaz de pasar el control de seguridad yo solo llevando el equipaje de mano, la bolsa con las cosas del bebé, el carrito y el asiento para el coche. Un año después, cargar con bártulos por el aeropuerto suena como una preocupación bastante frívola.

Mis padres tienen más de 60 años y ambos han tenido problemas de salud que ahora incrementan la posibilidad de un mal pronóstico en caso de contagiarse de Covid-19. Por ello, desde entonces nuestros encuentros han sido exclusivamente virtuales, a través de FaceTime y de Zoom.

Mujer en aeropuerto con mascarilla llevando una maleta

La tragedia de la pandemia en Estados Unidos puede cuantificarse con una amplia variedad de indicadores: cientos de miles de muertos, destrucción de millones de puestos de trabajo, cientos de millones de horas de clase impartidas a través de pantallas… Hay, además, una cifra en la que pienso a menudo: el número de días pasados sin ver a nuestras familias en persona, la mía incluida.

Aunque se espera que con la campaña de vacunación en marcha esto cambie, los suministros limitados de la vacuna y las recomendaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades podrían seguir dividiendo a las familias durante un tiempo, al estar únicamente vacunados los mayores.

Así pues, ¿cómo deberíamos afrontar los primeros días de la campaña de vacunación, cuando probablemente los abuelos y padres sean los únicos miembros de la familia vacunados? O más concretamente, ¿puede una persona vacunada viajar para visitar a sus familiares?

“Las dos principales preguntas que se plantean las personas vacunadas son si ya están protegidas y si podrían contagiar a los demás”, explica el Doctor Abraar Karan, especialista en medicina interna del Brigham and Women’s Hospital y asesor de investigación del Independent Panel for Pandemic Preparedness and Response.

La respuesta a la primera cuestión, basada en la evidencia disponible hasta la fecha, es claramente un sí. La eficacia de las vacunas de Pfizer y Moderna se acerca al 95% y, como señala Karan, respecto a ese 5% restante de probabilidad de contagio, “esperamos que los síntomas sean mucho más leves que sin la vacuna”. Sin embargo, para la segunda pregunta todavía no hay una respuesta tan clara.

Sabemos que las vacunas aprobadas protegen contra los síntomas del Covid, “pero no sabemos si esas vacunas protegen bien de infectarse”, dice el Doctor Mark Jit, profesor de epidemiología y vacunas del London School of Hygiene and Tropical Medicine. “Un abuelo [vacunado] podría contagiarse de coronavirus y transmitírselo a otros sin saberlo”.

De ser así, aunque una persona mayor esté protegida de los síntomas no se puede descartar la posibilidad de que se convierta en un contagiador asintomático. Esto no implica un peligro importante para los miembros de la familia más jóvenes y sanos. “El riesgo de que un niño sufra síntomas severos de Covid es muy bajo”, asegura Jit. Ahora bien, sí podría entrañarlo para otros viajeros que entraran en contacto con esa persona.

Es importante destacar que, en este caso, la incertidumbre no se debe a que los datos no sean concluyentes o contradictorios, sino a que esos datos todavía no existen. Debido a la necesidad de acelerar el proceso de desarrollo, las pruebas de la vacuna no se centraron en esta cuestión, aunque los investigadores están actualmente estudiándolo. Así pues, aunque alguien esté vacunado, Jit les recomienda que no viajen si viven en un lugar en el que se esté produciendo un importante brote.

Al preguntarle sobre si la gente vacunada podría reducir el riesgo de expandir el Covid viajando en coche en vez de en avión para ver a su familia, el Doctor Karan respondió que “cuantos menos contactos, mejor”. “Sin embargo, si estás vacunado y llevas una buena mascarilla, tu riesgo de transmitirle el virus a otros debería ser insignificante”. Que todo el mundo lleve mascarillas seguirá siendo importante durante la campaña de vacunación, aseguró.

Con todo esto sobre la mesa, ¿deberían mis padres venir a verme durante las fases iniciales de la campaña de vacunación? Mis primeras conversaciones con ellos sobre este tema apuntaban claramente a una visita, pero como otras muchas preguntas que se nos han planteado durante la pandemia, la desesperante respuesta es: depende.

Si vienen, lo harán en coche y probablemente quedemos en algún lugar al aire libre, fuera de casa, para poder controlar mejor con quién entramos en contacto.

Se trata de ponderar los riesgos y los beneficios y de tener en cuenta que, en todo caso, los cálculos se complican cuando hay gente que ha sido vacunada muy pronto. Y es que cuando les hayan vacunado, mis padres tendrán la oportunidad de volver a disfrutar de todas esas cosas de las que se han visto privados desde la pasada primavera, como jugar con su nieto.

La recompensa (la alegría que vivirán sintiéndose además seguros) es real y merece la pena tenerla en cuenta. Sin embargo, no se puede medir tan claramente como el riesgo, con esos mapas de colores con los que se han ido contando los casos y que han invadido la mayoría de las conversaciones durante meses.

Redes

Cómo afecta internet a tu cerebro

hombre portatil

La ciberpsicóloga forense Mary Aiken describe en su obra The Cyber Effect (2016) la conducta humana en Internet y cómo el ciberespacio y el mundo hiperconectado distorsionan nuestras emociones y percepciones, de forma muy diferente a la vida real.

Te sumerges en la pantalla de tu tablet o PC para bucear por las redes sociales, leer artículos digitales, consumir contenidos en vídeo o chatear. Tecleas búsquedas, haces videollamadas, te entretienes con videojuegos online, consumes prensa digital e incluso conoces gente a través de la red. En la mayor parte de ocasiones en las que nos adentramos en el mundo virtual, no somos conscientes de nuestra percepción del paso del tiempo o nuestro comportamiento con respecto a la vida fuera de la dimensión digital.

La ciberpsicóloga forense Mary Aiken -cuyas labores en el FBI e Interpol han inspirado la serie CSI Cyber- nos habla en The Cyber Effect (2016) del mundo hiperconectado y cómo en su interior amplificamos todo, desde el altruismo o la solidaridad a los actos delictivos como el acoso, viéndose aumentada nuestra vulnerabilidad. En esta obra, la autora recalca que la tecnología ha penetrado en nuestra vida cotidiana, aunque no siempre sea sinónimo de progreso. En muchas ocasiones, nuestros instintos fallan en el ciberespacio, debido al cambio en las condiciones a las que nos enfrentamos.

A través de la investigación de este fenómeno, en la que han ahondado otros psicólogos como como Patricia Wallace (The Psychology of the Internet, 1999) o John Suler (The Psychology of Cyberspace, 2001 y 2004), te contamos algunos de los principales efectos que Internet tiene en nuestro cerebro.

5 consecuencias que Internet tiene en nuestra mente

  • Desinhibición online: En Internet tenemos la sensación de que podemos ser quiénes queramos, una sensación que nos desinhibe con respecto al mundo real, tanto para lo bueno como para lo malo, ya que la sensación de invisibilidad y la ilusión del anonimato potencian este efecto. 
  • Anonimato disociativo: Al navegar por el ciberespacio, creemos que la mayor parte de usuarios desconocen quiénes somos, teniendo por lo tanto la opción de separar las acciones del mundo real y nuestra personalidad o identidad. Por una parte, nos sentimos menos vulnerables para abrirnos y conectar con otras personas -y para muestra, un botón: el gran tirón que experimentan las apps para ligar– y por otra, el estado mental menos inhibido nos hace encontrar a personas con más ideas y problemas afines a los nuestros, gracias a comunidades que traspasan barreras geográficas y herramientas como Youtube o la blogosfera.
  • Invisibilidad: Podemos navegar por Internet sin mostrar nuestro aspecto, revelar nuestra edad, género o apariencia física. Dicha invisibilidad -que elimina el contacto visual o el lenguaje corporal como sí sucede en la realidad- repercute en la «cibersocialización», un fenómeno acelerado de socialización fomentado por las redes sociales y la hiperconectividad. Sentirse o ser invisible también provoca que minimicemos la autoridad, temiendo menos las consecuencias legales o las implicaciones éticas de nuestros actos, algo patente en el ciberbullying o en los trolls.
  • Distorsión del tiempo: Como sucede en las pinturas surrealistas de Dalí, los relojes ceden a alucinaciones, sueños y distorsiones de la realidad y el tiempo se distorsiona. En la Era de Internet, nuestro concepto de las horas y los minutos cambia. La propia Aiken sugiere que desconectes el reloj de la pantalla y pruebes si eres capaz de calcular con acierto el paso del tiempo. La red modifica nuestro proceso de atención y además, se suma el asincronismo del universo visual, ya que la interacción en internet no ocurre en tiempo real, y no tener que tratar con reacciones inmediatas hace que nos relajemos. El pasado mes de febrero, psicólogos del Centro de Neurociencia Cognitiva y Sistemas Cognitivos de la Universidad de Kent, revelaron en un estudio que tendemos a subestimar las horas que pasamos en redes sociales como Facebook.
  • Imaginación disociativa: Muchos tienen la sensación de estar jugando o se creen ser un personaje imaginario distinto a la persona de carne y hueso y que solamente existe en la dimensión digital, exento de responsabilidades y a donde los preceptos sociales o la normativa legal no llega. Esta disociación sucede porque separamos totalmente la realidad y el mundo físico -con sus problemas, rutinas u obligaciones- del ciberespacio, que da alas para ser «quién uno quiera» y crear la ficción online propia.

Fake famous

‘Fake Famous’: cómo una chica anónima se convirtió en ‘influencer’ en unos días y destapó la gran mentira de las redes

‘Fake Famous’: cómo una chica anónima se convirtió en ‘influencer’ en unos días y destapó la gran mentira de las redes

Fake Famous, el nuevo documental disponible en HBO España, se sumerge en nuestra obsesión por la influencia digital reclutando a jóvenes como Dominique Druckman y convirtiéndolos, gracias a miles de falsos seguidores y ‘Me gusta’, en prescriptores perseguidos por las marcas.

Hace apenas un año, la vida de Dominique Druckman no era muy distinta a la de Mia, la soñadora aspirante a actriz interpretada por Emma Stone en La La LandEsta veinteañera, nacida en Miami, también decidió cruzarse el país al finalizar los estudios universitarios para perseguir su sueño de convertirse en una gran estrella del séptimo arte. Y en las colinas de Los Ángeles, como a la mayoría de las jóvenes de todo el mundo que comparten su anhelo, las cosas no le iban demasiado bien. En su filmografía solo hay espacio para varios cortos y óperas primas de estudiantes de cine, es decir, todos esos proyectos que hacen imprescindible buscar otro trabajo para poder subsistir. El de Dominique está en una franquicia de moda de Beverly Hills, pero el almacén industrial en el que prepara pedidos online mientras ensaya los diálogos para el próximo rodaje dista del glamur característico de aquel barrio. No todo han sido ‘ya te llamaremos’ para ella. En una ocasión consiguió un papel para una producción de peso, pero terminó rechazándolo –contra la voluntad de su agente– por tener que aparecer desnuda y recrear una escena sexual. “Tuve que marcar unos límites. No creo que Meryl Streep haya mostrado nunca sus pechos en la pantalla… ¿Por qué debería hacerlo yo?”, confiesa la joven ante la cámara del documental que, por fin, ha hecho que su vida cambie por completo. Y sin necesidad de toparse con ningún Ryan Gosling.

Drukman es una de las protagonistas de Fake Famous, un interesantísimo documental sobre nuestra obsesión con las redes sociales, disponible en HBO España, y que parte de una clara premisa: ¿Puede cualquiera convertirse en un personaje célebre en Internet? Para dar con la respuesta, el director Nick Bilton –periodista de medios como The New York Times– escogió en un casting a tres jóvenes anónimos, que apenas tenían seguidores en las redes, y puso a su servicio todos los medios posibles para convertirlos en estrellas de Instagram. Desde un equipo de estilistas para concebir la imagen pública perfecta para cada uno hasta sesiones de fotos en escenarios falseados –el asiento de un inodoro y una pantalla de plasma puede simular perfectamente la ventanilla de un avión– o la compra masiva de seguidores, comentarios y ‘Me gusta’ en granjas de bots que se hacen pasar por personas reales. En páginas como Famoid, por ejemplo, se pueden comprar unos 7500 seguidores por menos de cien euros.

Si decía Andy Warhol que todo en Hollywood era plástico, las redes sociales están más cerca de una nube de humo, del truco de magia de un ilusionista. En el transcurso de unos días, tras lucir un nuevo corte de pelo y fingir una vida de ensueño con retratos y localizaciones falseadas, Dominique pasa de ser una mera aspirante a actriz a una microinfluencer con decenas de miles de seguidores que no existen. A nadie parece importarle esta ficción. Las compañías tecnológicas presumen en sus cuentas de resultados de cifras de usuarios mareantes, los jefes de marketing de las marcas que publicitan sus productos en ellas engordan el alcance de sus campañas y los influencers se enriquecen y moldean su perfil de ‘celebridad’ aprovechándose de esta dejación de funciones. Un estudio realizado por el instituto británico ICMP desveló en 2019 que personajes públicos del calibre de Taylor Swift, Ellen DeGeneres o las hermanas Kardashian cuentan con un porcentaje de seguidores falsos superior al 40%.

A nadie le importó tampoco que Dominique Druckman se erigiera de la noche a la mañana en la nueva instagramer de moda en Estados Unidos. Las marcas se pusieron en contacto con ella con una asombrosa celeridad y, a cambio de una mención en sus redes, comenzaron a enviarle todo tipo de artículos y experiencias gratuitas. A saber: gafas de sol, entrenamientos en gimnasios privados, zapatos, sesiones de crioterapia, refrescos de cannabis, cruceros por el Caribe, lotes de comida orgánica, kits de higiene dental y de depilación, carcasas de móvil, productos de belleza, chucherías, colonias, pasteles, botellas de vino, bisutería, electrodomésticos, varios armarios completos de ropa y una larga lista de productos diferentes que bien podrían llenar varios párrafos.

El equipo de ‘Fake Famous’ crea una –privilegiada– realidad paralela para proyectar a la fama a las cobayas de su experimento. Foto: HBO

Fake Famous reflexiona sobre el valor y las consecuencias de la fama digital, a medida que sus protagonistas gestionan y digieren de manera muy diferente la exposición recién acuñada. Si actualmente en Instagram hay 140 millones de cuentas, tres veces la población de España, con más de cien mil seguidores, ¿de verdad toda esa cantidad de gente pueden considerarse celebridades? Tenga respuesta la pregunta o no, lo cierto es que las redes han adquirido un peso en el día a día que va más allá del concurso de popularidad. “Los ‘Me gusta’, los seguidores, las visualizaciones… Esas métricas se han convertido en un indicador de que eres una persona querida y de que tienes una vida interesante. Todo eso importa para ser contratada en un trabajo, para tener relaciones sociales, para encontrar pareja… Si no participas, te estás perdiendo muchas oportunidades”, aduce en el documental la periodista de The New York Times, Taylor Lorenz.

Esas mismas oportunidades son las que ahora sí llaman a la puerta del piso californiano de Drukman. La intérprete ha pasado del escepticismo a la admiración en lo relacionado con la dificultad y dedicación que exige su nuevo trabajo, de jornadas tan interminables como la capacidad de los discos duros que alojan las fotografías de cada sesión. Con más de 340 mil seguidores en Instagram, es la embajadora de una cadena de gimnasios, protagoniza anuncios publicitarios y los directores de casting que antes descartaban su videobook ahora, para su sorpresa, se la rifan. “Fui a una audición y una mujer salió y me dijo, ‘¿Eres Dominique? Estamos muy contentos de conocerte’. Nunca me habían recibido así en un casting, lo habitual era, ‘Escribe aquí tu nombre’ y punto. Y luego me dijo, ‘Por cierto, al fotógrafo le encanta tu Instagram’. Un par de horas después me habían contratado. Nunca había conseguido un trabajo tan rápido”. Ni siquiera el final de la grabación del documental o la irrupción de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus han frenado su imparable proyección como prescriptora digital. Da igual lo engañosas que puedan ser las apariencias, las nuevas Emma Stone ya no sueñan con triunfar en la ciudad de las estrellas, sino con reinar en la ciudad de los likes.

Teletrabajar

Como evitar el agotamiento mental en el trabajo desde casa

Más del 69% de los empleados que trabajan desde casa se sintieron mentalmente exhaustos agotados en 2020, a pesar de pasar más tiempo en casa, según Monster.comEl agotamiento es una sensación constante y abrumadora de que estás mental y físicamente en las últimas. Te puede llevar a no dormir, no comer o no disfrutar de la vida. Yo personalmente lo sufrí en la última etapa de mi anterior startup y solo fui consciente tiempo después, al echar la vista atrás. Consejos para evitarlo:

  1. Organiza tu horario con anticipación: Organizar tu tiempo te sirve para poder priorizar tareas y atacar las más importantes o con mayor impacto y relegar las tareas que «rompen» nuestra concentración y se cuelan en nuestra agenda. Así evitaremos la sensación de que por mucho que trabajemos nunca estamos al día. El objetivo es estar al día con los objetivos claves, eso significa que has de poder diferenciar lo clave del resto y poder dejar a un lado esas tareas que no son claves.
  2. Separa tu oficina en casa del espacio habitable: El trabajar desde casa hace que el espacio vital y el de trabajo convivan. Esa situación puede llevar a que tu mente esté siempre en modo trabajo: «Voy a responder este mail», «Voy a responder este chat». Tienes que ser consciente y diferenciar tu horario laboral de la vida en tu casa. Un truco es ponerte una ropa para trabajar y cambiarte a ropa de estar por casa cuando haya acabado. Construye costumbres que te ayuden a diferenciar el horario de trabajo del resto del tiempo.
  3. Asigna intencionalmente tiempo libre en tu horario: Recuerdo que al inicio de mi carrera, una de mis responsables se bloqueaba la agenda a mediodía para tener un hueco para comer, ya que si no los compañeros le llenaban la agenda con reuniones. Tu eres el dueño de tu agenda tanto para bloquearla, como para posponer reuniones o rechazarlas. Necesitas tener tiempo libre tanto para necesidades fisiológicas, incluyendo deporte, como para despejar la mente.
  4. Intenta buscar maneras de crecer. A todos nos ha tocado trabajos repetitivos. Incluso en esas situaciones es necesario buscar un proyecto especial que rompa la monotonía. Al fin y al cabo, la sensación de no progresar y quedarse estancado es la principal razón de la falta de motivación. Las personas que asumen responsabilidades relacionadas con las cosas que aman suelen hacer un gran trabajo.
  5. No descuides tu lado social: Ahora en pandemia es mucho más difícil socializar con amigos en tu tiempo libre. Además nos hemos acostumbrado a mensajes de texto… «Fuérzate» a hablar con tus amigos / familia ya sea por teléfono o videoconferencia para saber de ellos, incluso puedes llegar a tener quedadas virtuales recurrentes. En mi caso, con la excusa de jugar, nos juntamos cada semana para pasar el rato.

Es importante que te cuides aunque no sientas el agotamiento, porque es muy difícil ser consciente que se está entrando en esa espiral de cansancio.

Ecología

¿Ha ayudado el parón por la COVID-19 a salvar el planeta?

Cuando empezó el confinamiento, los científicos que estudian el clima se horrorizaron por la tragedia del coronavirus, pero también se sintieron intrigados por lo que llamaban un “experimento involuntario” a escala global. Se preguntaban hasta qué punto respondería el sistema terrestre a la mayor desaceleración de la actividad humana desde la Segunda Guerra Mundial.

Los activistas ecologistas formulaban la pregunta de manera más concisa: «¿Cuánto iban a ayudar las medidas de confinamiento a salvar el planeta?».

Más de un año después del primer caso conocido de COVID-19, la respuesta corta es: no lo suficiente. De hecho, los expertos dicen que la pandemia puede haber agudizado algunos problemas medioambientales, aunque todavía existe la oportunidad de sacar algo positivo de lo negativo si los gobiernos emplean sus medidas de estímulo económico en promover una recuperación verde.

Un respiro demasiado corto

Durante la primavera, cuando las restricciones eran más estrictas, la huella humana en la naturaleza se redujo a niveles no vistos en décadas. Los vuelos se redujeron a la mitad, y en Reino Unido el tráfico por carretera cayó más de un 70%. En China, la potencia que más carbono genera en el mundo, las emisiones industriales se redujeron aproximadamente un 18% entre principios de febrero y mediados de marzo, lo que equivale a un recorte de 250 millones de toneladas.

El uso del coche en Estados Unidos disminuyó un 40%. El impacto de la humanidad sobre la Tierra fue tan leve que los sismólogos detectaron que las vibraciones del «ruido cultural» [relacionado con la actividad de las personas] eran más bajas que las que había antes de la pandemia.

El respiro fue demasiado corto para revertir décadas de destrucción, pero permitió vislumbrar cómo sería un mundo sin combustibles fósiles y con más espacio para la naturaleza.

La vida silvestre no tuvo tiempo para reclamar el territorio perdido, pero sí pudo explorarlo. Junto a las imágenes apocalípticas de carreteras desiertas, Internet no paraba de llenarse de vídeos conmovedores de ovejas en un patio de colegio desierto en Monmouthshire (Gales), coyotes en el Golden Gate de San Francisco (California), jabalíes husmeando por las calles de Barcelona (Catalunya) y ciervos pastando no muy lejos de la Casa Blanca (Washington DC). Las flores silvestres crecían en los bordes de las carreteras porque se cortaban con menos frecuencia.

En el sur del mundo, el panorama fue más heterogéneo. La caza furtiva de rinocerontes disminuyó en Tanzania debido a la interrupción de las cadenas de suministro y a las restricciones para los movimientos transfronterizos, pero la caza de animales salvajes para el consumo de carne, la recolección ilegal de leña y las incursiones en áreas protegidas aumentaron en India, Nepal y Kenia debido a que las comunidades locales perdieron los ingresos del turismo y tuvieron que buscar otros medios con los que mantener a sus familias.

En Brasil, la pandemia ha debilitado a los guardianes tradicionales del Amazonas. Los grupos indígenas Xavante y Yanomami se han visto afectados fuertemente por la enfermedad y los guardabosques tuvieron que quedarse en sus casas debido a las medidas de confinamiento. Mientras tanto, las ocupaciones de tierras para el agronegocio, las quemas de selva para la explotación del suelo y la minería ilegal estuvieron más activos que nunca. La deforestación en Brasil alcanzó en 2020 el nivel más alto en los últimos 12 años.

En otros lugares pudieron constatarse mejoras en materia de salud, aunque probablemente no fueron suficientes para compensar las pérdidas. En Europa, las proyecciones han calculado al menos 11.000 muertes menos por la contaminación del aire, un pequeño alivio frente el creciente número de víctimas de COVID-19. Respirar un aire más limpio también significó que 6.000 niños menos desarrollaran asma, 1.900 evitaron las visitas a urgencias y 600 menos nacieron prematuros. 

En Reino Unido, dos millones de personas con afecciones respiratorias experimentaron una reducción de los síntomas. El cambio era visible desde el espacio, donde los satélites registraban imágenes nítidas de la reducción de los cinturones de esmog alrededor de las ciudades de Wuhan, en China, y de Turín, en Italia. Los habitantes de muchas ciudades también pudieron notar la diferencia. En Katmandú, capital de Nepal, se sorprendieron al divisar por primera vez en décadas el monte Everest. En Filipinas, la Sierra Madre volvió a ser visible en la capital, Manila

Pero estos logros fueron efímeros. Una vez que las medidas de confinamiento se relajaron, el tráfico de vehículos volvió a aumentar y también lo hizo la contaminación del aire. En un sondeo realizado en 49 localidades británicas y publicado en diciembre, el 80% presentaba niveles de contaminación iguales o peores a los previos a la pandemia. En otros lugares, el avistamiento urbano de picos de montañas distantes y las visitas callejeras de animales silvestres eran recuerdos que se desvanecían en la memoria.

Una reducción de emisiones «insignificante»

La historia es igualmente descorazonadora cuando se trata de las emisiones globales de carbono, que cayeron abruptamente, pero no lo suficiente como para hacer mella en las preocupantes perspectivas del cambio climático. Meses de carreteras y cielos vacíos y una actividad económica más lenta redujeron la emisión global de gases de efecto invernadero en aproximadamente un 7%, la mayor caída anual jamás registrada.

Esto significa una disminución de entre 1.500 y 2.500 millones de toneladas de contaminación de CO2, pero simplemente ha ralentizado el proceso de acumulación de carbono en la atmósfera, que dejan todavía al mundo encaminado hacia un aumento de temperatura de 3,2 ºC para fines de este siglo. En su informe anual sobre la brecha de emisiones, la agencia medioambiental de las Naciones Unidas dijo que el impacto de las medidas de confinamiento fue «insignificante», equivalente a una diferencia de solo 0,01 °C para 2030.

En un apunte más optimista, el mismo informe indicó que el gasto ambicioso en recuperación verde podría volver a encaminar al mundo hacia el objetivo del Acuerdo de París, que puso el límite tolerable en un incremento de la temperatura global de menos de 2 ºC.

Hasta ahora hay pocas señales de que esto suceda. Aunque recientemente China, la Unión Europea, Reino Unido, Japón y Corea del Sur han anunciado objetivos de neutralidad de carbono para mediados de siglo, ninguna nación está trabajando lo suficiente para volver real ese propósito. La mayor parte del gasto de estímulo se destinará a las industrias de combustibles fósiles que están empeorando el clima en lugar de a las energías renovables, las cuales podrían mejorarlo.

Estas prioridades distorsionadas han generado la preocupación de que el confinamiento originado por la COVID-19 conozca el mismo final que la crisis financiera de 2008-2009, cuando a la breve caída en las emisiones le siguió un repunte hasta alcanzar niveles récord.

“Basándonos en lo poco que se ha destinado a energía verde y tecnología limpia de los aproximadamente 15 billones de dólares gastados en planes de estímulo económico, creo que la COVID-19 retrasará la transición a un futuro libre de emisiones”, dice Rob Jackson, presidente de Global Carbon Project. En China, explica, las emisiones ya volvieron a los niveles de 2019, mientras que otros países utilizan la pandemia como excusa para retrasar la acción climática en el sector de la aviación.

En Estados Unidos, el expresidente Donald Trump fue más allá en su exhibición de capitalismo en crisis cuando revocó una serie de medidas de protección ambiental y aumentó el apoyo a los combustibles fósiles.

La situación, sin embargo, no es del todo sombría. Un excepcional 2020 ha reforzado los argumentos económicos a favor de las energías renovables, que han demostrado ser una alternativa solida y barata durante el confinamiento. Los analistas predijeron que 2020 confirmaría el declive final del carbón, el combustible más contaminante, y también aumentará las dudas sobre las inversiones en petróleo. Los precios del crudo llegaron a caer en un momento dado.

En comparación, las energías eólica y solar son estables y limpias. “El virus ha puesto de relieve el daño a la salud que causan los transportes que usan petróleo como combustible y contaminan el aire. Pudimos vislumbrar un futuro para nuestras ciudades, con aire más limpio, sin contaminación por combustibles fósiles de los vehículos”, dice Jackson.

La cooperación global contra la crisis climática

Saber si se trató de un simple paréntesis o de un punto de inflexión dependerá de las medidas que se tomen a nivel nacional e internacional. Como se ha podido comprobar con los paquetes de estímulo contra el cambio climático, los gobiernos nacionales son reacios a cambiar de dirección por sí solos. Por tanto, la cooperación global es fundamental.

Pero el coronavirus también ha demostrado ser un impedimento aquí. Estaba previsto que los líderes mundiales se reunieran en diciembre en Glasgow (Escocia) en una cumbre climática de Naciones Unidas (ONU) destinada a aumentar la ambición, pero la reunión presencial tuvo que posponerse hasta 2021. En el encuentro virtual que organizaron los anfitriones británicos apenas se mantuvo el empuje. Muy pocas de las naciones participantes presentaron medidas concretas.

Una suerte similar corrieron las conversaciones internacionales sobre biodiversidad que deberían haberse celebrado en Kunming (China). Se han retrasado por lo menos hasta el próximo mes de mayo y algunas naciones reacias como Brasil han sido acusadas de obstaculizar el progreso al cuestionar las reuniones formales online.

Al igual que con el clima, no sería correcto decir que 2020 fue un año perdido en la toma de decisiones internacionales, pero los calendarios se han retrasado indudablemente, incluso cuando los líderes mundiales advierten de que el tiempo se está acabando.

La necesidad de actuar se ha visto además impulsada por una serie de noticias climáticas espantosas. En 2020 se registró un récord de columnas de humo provocadas por los incendios forestales en Australia, una ola de calor monstruosamente larga en Siberia, el mayor número de tormentas tropicales jamás registrado en el Atlántico, incendios devastadores en los humedales de Pantanal brasileño, los niveles más altos de inundaciones registrados en África Oriental, ciclones y tifones inusualmente devastadores en India, Indonesia y Filipinas, el verano más caluroso en la historia del hemisferio norte y récords de temperatura en la Antártida y el Ártico, donde la formación de hielo invernal se retrasó más que en ningún otro momento desde que se tienen registros satelitales.

Los meses de enero y noviembre registraron récords históricos de calor, y en su conjunto las temperaturas de 2020 garantizarán que los últimos siete años sean los más calurosos desde que comenzaron tales mediciones.

La interconexión entre las múltiples crisis del mundo también resulta cada vez más evidente. Los epidemiólogos y ecologistas han advertido de que los brotes de enfermedades similares al coronavirus son más probables en el futuro como resultado de la deforestación, el calentamiento global y el trato que la humanidad da a la naturaleza.

“El surgimiento de la pandemia no es un accidente, ya que durante años ha habido repetidas advertencias de que estábamos ejerciendo demasiada presión sobre el mundo natural por nuestras prácticas destructivas. La pérdida de hábitats, la agricultura intensiva y la sobreexplotación de la vida silvestre son factores clave de la aparición de nuevas enfermedades infecciosas como la COVID-19”, dice Paul De Ornellas, jefe de vida silvestre del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Reino Unido. 

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha ido más allá. En su vehemente discurso sobre el estado del planeta que pronunció en diciembre, dijo que la tarea definitoria del siglo XXI es hacer las paces con la naturaleza. “La humanidad está librando una guerra contra la naturaleza. Esto es suicida”, afirmó. «La naturaleza siempre contraataca, y lo hace con una fuerza y una furia crecientes».

El trabajo para lograr una tregua tiene más posibilidades de ponerse en marcha este año con nuevas vacunas, un nuevo presidente en la Casa Blanca, un respeto renovado por la ciencia y una nueva conciencia de la velocidad con la que pueden llegar los cambios. Queda por ver si todo conduce a una mejora transformadora del sistema terrestre o recaeremos en limitarnos a los parches.

Traducido por Alfredo Grieco y Bavio

Cuando empezó el confinamiento, los científicos que estudian el clima se horrorizaron por la tragedia del coronavirus, pero también se sintieron intrigados por lo que llamaban un “experimento involuntario” a escala global. Se preguntaban hasta qué punto respondería el sistema terrestre a la mayor desaceleración de la actividad humana desde la Segunda Guerra Mundial.

Los activistas ecologistas formulaban la pregunta de manera más concisa: «¿Cuánto iban a ayudar las medidas de confinamiento a salvar el planeta?».

Consejos

Consejos para no probarte la ropa y dar en el clavo con tu talla

leia sfez con un look en blanco y negro en la semana de la moda de parís

Para aquellas románticas que todavía prefieren ir a tienda en lugar de comprar online y sentir así el tacto de la ropa, la calidad de los tejidos o simplemente ver el color en directo, la llegada del Covid y sus medidas en los espacios comerciales ha supuesto una traba inmensa a la hora de poder probarnos las prendas: esperar colas infinitas o el cierre de probadores son circunstancias que no nos lo ponen nada fácil para acertar con nuestra talla pero, ¡tranquila! Tenemos algunos trucos para que sepas qué ropa escoger y que no tengas que devolver nada:

Acierta con la talla de pantalón

Ya sabemos que cada firma textil suele tener su propio tallaje. Es fácil que en algunas tiendas usemos la ‘M’ y en otras la ‘S’. Por eso, aquí van dos trucos para dar en el clavo y llevarnos a casa ese pantalón o falda que mejor nos sienta. El primer consejo es sencillo: debes coger la cintura de la prenda y colocarla alrededor de tu cuello. Si esta cierra sin problema en relación al perímetro de tu cuello eso significará que es perfecta par a ti. Si por el contrario, te sobra o falta tela deberás probar con otra talla. Otro truco para atinar con el tallaje es cerrar tu puño e introducirlo junto al antebrazo dentro de la cintura del pantalón o falda. Si el tamaño se ajusta correctamente, entonces, llévatelo.

Elige bien el tejido y el diseño

La mejor fórmula para no equivocarse con prendas que no te puedes probar es apostar por los diseños sencillos, de corte recto y tejidos con buena caída y ligereza. Los tejidos ligeros se adaptan mejor al cuerpo, como el caso del algodón, por ejemplo. Si prefieres el elástico, debes tener en cuenta que esta tela se ajusta mucho al cuerpo , por eso, ante la duda con el tallaje de prendas elásticas siempre es mejor optar por una más grande. Es más fácil acertar con ropa en tonos oscuros que claros, aunque el tejido no sea de la máxima calidad, cuando el color es negro siempre aparentará ser mejor que una blanca.

¿Me quedará bien esta camiseta?

Si queremos evitar las colas en probadores o simplemente no nos dejan pasar a probarnos, entonces, usa este sencillo truco para saber si nos quedarán bien las prendas de parte de arriba, sobre todo las camisetas. Sujeta el artículo por la costura del hombro, justo donde se une con la manga, y colócalo sobre tus hombros mientras mantienes una posición erguida. Si encaja con tu complexión, entonces, ¡enhorabuena! Es tu talla.

Truco para el calzado

Al igual que pasaba con la cintura, el antebrazo es un buen recurso para saber si la talla del zapato es la idónea para ti. Es decir, coge el calzado y planta la suela de este encima de la parte posterior de tu brazo. Lo usual es que la medida del antebrazo sea la misma que la del zapato. Si estas dos medidas te coinciden pues… ¡ya estaría!

This content is created and maintained by a third party, and imported onto this page to help users provide their email addresses. You may be able to find more information about this and similar content at piano.io

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar