Fatiga mental

Nuevo estudio: La fatiga mental del confinamiento se revierte rápidamente mediante el contacto

fatiga
A couple with a picnic basket chatting with masks on at a social distance

Muchos de nosotros esperamos que los próximos meses transcurran con relativa libertad, con hitos en el camino que nos darán más oportunidades de ver a nuestros amigos y familiares. Pero en esas reuniones arrastraremos los efectos de meses de aislamiento, incluida la sensación de que habrá que desempolvar nuestras habilidades sociales y agudizar nuestro ingenio.

Los efectos mentales del aislamiento han sido profundos. Se ha demostrado que el aislamiento social hace que la salud mental de las personas se deteriore incluso si no tienen antecedentes de problemas psicológicos. Además de este deterioro del estado de ánimo, la soledad se ha relacionado con una serie de problemas cognitivos, como la fatiga, el estrés y los problemas de concentración.

En nuestro reciente estudio en el Reino Unido, nos propusimos entender cómo se recuperaban las personas del período de aislamiento social del año pasado, haciendo un seguimiento de su función cognitiva mientras se pasaba de un confinamiento total a una reducción de las restricciones sociales a mediados de 2020.

Lo más positivo del estudio es que descubrimos que las personas se recuperaban rápidamente de los problemas cognitivos cuando se les daba la oportunidad de quitarse las telarañas socializando de nuevo.

Aislamiento masivo

Los confinamientos han dado a los psicólogos una oportunidad única para estudiar los efectos del aislamiento social en la población general. Normalmente, estos efectos sólo se estudian en adultos mayores o en grupos muy especiales de personas, como astronautasexcursionistas del desierto o exploradores polares. Pero desde hace más de un año, personas normales y corrientes de todas las edades están experimentando períodos prolongados con un contacto social mínimo.

Sabemos que los seres humanos obtienen muchos beneficios de la socialización. Desde la prevención de la demencia y la mejora de la memoria hasta la mejora de la concentración y la capacidad de pensar con claridad. Cuando nuestra vida social se redujo hace ya más de un año, también perdimos estos beneficios cognitivos.

Para investigar lo que ocurre cuando vuelven estos beneficios, encuestamos a cientos de adultos escoceses entre mayo y julio de 2020, un periodo en el que las estrictas restricciones de la vida social se suavizaron gradualmente. Era el momento perfecto para observar cómo los beneficios de la socialización podrían cambiar la forma de pensar y sentir de las personas.

Como era de esperar, descubrimos que el estado de ánimo de las personas estaba bajo mínimos cuando nos acercamos a ellas por primera vez el pasado mayo. Los que más se protegían o vivían solos eran los que más sufrían y sólo empezaron a sentirse mejor cuando se suavizaron las últimas restricciones hacia el final de nuestro periodo de encuesta, en julio. Pero nuestro estudio estaba más interesado en otros indicadores psicológicos: los que mostrarían si las capacidades cognitivas de las personas mejoraban cuando tenían más oportunidades de socializar.

Recuperación psicológica

Para medirlo, pedimos a los participantes de nuestra encuesta que completaran una serie de pruebas on line para evaluar los cambios en su atención, su capacidad de aprendizaje, su memoria de trabajo e incluso su percepción del tiempo.

La atención, la capacidad de aprendizaje y la memoria de trabajo son esenciales para las tareas que podemos realizar en el trabajo o mientras estudiamos. Son indicadores de lo bien que recordamos las cosas que hemos aprendido, de cuánto tiempo podemos concentrarnos en una tarea y de cuántas tareas podemos hacer al mismo tiempo.

Todos estos indicadores mejoraron rápidamente a medida que se reducían las restricciones del confinamiento, con claras mejoras semana a semana cada vez que volvíamos a ver a los participantes en el estudio para obtener más datos.Socializar nos ayuda a agudizar nuestro ingenio y mejorar nuestro estado de ánimo.

Todos experimentamos diversos grados de soledad y aislamiento, por lo que no es de extrañar que se nos agoten los beneficios que puede aportar la socialización. Nuestros hallazgos ofrecen pruebas concretas de que el encierro nos hace a todos un poco más distraídos, lentos y fatigados, problemas cognitivos que pueden estar afectando a nuestro rendimiento en el trabajo y a nuestras interacciones sociales fuera de él.

Pero la rapidez con la que vimos que la función cognitiva mejoraba una vez que la gente empezaba a socializar de nuevo el pasado verano demuestra que hay esperanza. A medida que los días se alargan, el tiempo mejora y la sociedad vuelve a abrirse, nuestro estudio sugiere que el renovado contacto social revertirá rápida y completamente cualquier deterioro cognitivo que hayamos experimentado durante el último confinamiento.

Nuestros hallazgos van más allá de las circunstancias únicas provocadas por la pandemia. Aunque no se puede negar que los seres humanos son criaturas sociales, los psicólogos están empezando a reconocer hasta qué punto la interacción social forma parte de todos los aspectos de nuestro bienestar y nuestra capacidad mental, y cómo el aislamiento, ya sea en el caso de las personas mayores o de las que tienen una vocación extrema, puede afectar a nuestra salud mental y a nuestras capacidades en muchos aspectos.

Sexo

No te aburras en la cama: 9 posturas para salir de la rutina en el sexo

En el sexo no todo es el misionero. Hay un sinfín de posibilidades para que sea lo menos aburrido de tu vida, aunque solo tengas sexo planeado y no concibas un sexo espontáneo. Él encima, tú de cuchillas, sentados de frente, abrazados… Hay tantas combinaciones posibles que hemos elegido 9 posturas sencillas y placenteras para que salgas de la rutina en el sexo.

Las 4 posiciones sexuales que queman más calorías, según los expertos

La silla de la reina o facesitting

Esta postura es perfecta para practicar el cunnilingus. La diferencia con que se haga del modo tradicional (ella tumbada boca arriba y él con su cabeza entre las piernas) es que en esta postura tú tendrás el control. ¿Cómo hacerla? Tu pareja se tumba boca arriba y tú te “sientas” sobre su cara, mientras te sujeta por las caderas. Debes mantener la posición activamente, no dejarte caer sin más, e ir moviéndote para buscar su lengua y su boca de una manera mucho más activa que si practicais la posición más clásica. Apóyate sobre los pies (en cuclillas) o sobre las rodillas.

El perrito

Esta postura coincide como la favorita de muchas parejas y no puede ser más sencilla: te colocas a cuatro patas y tu pareja te penetra desde atrás. Él puede mantener la espalda recta o recostarse sobre ti teniendo así un mejor acceso para estimular tus pechos, y tú puedes tener las piernas separadas (y que sus piernas estén entre las tuyas) o juntas (con tus piernas entre las de tu pareja), consiguiendo así sensaciones más intensas. Es una postura maravillosa para estimular el punto G.EN TRENDENCIASSexidiccionario ingles-español: ¿cuáles de estas 10 prácticas sexuales has experimentado y no sabías ponerle nombre?

El trono del rey

Él se sienta al borde la cama, en una silla o en el sofá. Tú te sientas encima, de espaldas a él y controlas el ritmo y la intensidad de las penetraciones porque serás tú la persona que se mueva. Desde esta posición tu pareja tiene acceso a prácticamente todo tu cuerpo, así que puede estimular tus pechos o el clítoris y colmarte de caricias mientras tú llevas el ritmo del placer. Un consejo, aprovecha para hacer penetraciones largas que lleguen hasta la base del pene y le vuelvan loco.https://5e5ae23a5553559078d99539b94d1c52.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html?n=0

El 69

Es la postura para practicar el sexo oral por excelencia, y una maravillosa forma de salir de la rutina del misionero. Puedes estás tú abajo (boca arriba) o arriba (boca abajo), siempre que tu pareja está en el posición contraria a la tuya, es decir, con la cabeza entre tus piernas y tú con tu cabeza entre las suyas. Y la diversión da comienzo: tú realizarás una felación mientras él realiza un cunnilingus.EN TRENDENCIASSincronizar los orgasmos ¿es posible, un mito o cuestión de ritmo?

El cinco

Esta variante del típico misionero aportará un extra en la profundidad de las penetraciones. Tendrás que tumbarte boca arriba y tu pareja se pondrá sobre ti, pero con una diferencia muy notable: debes subir tus piernas y colocar tus tobillos sobre sus hombros. Así la pelvis está más alta, la penetración es más profunda y la estimulación del punto G, más sencilla.

La amazona o la vaquera

Esta postura tiene muchos puntos fuertes. Por un lado tú manejarás el ritmo y la velocidad. Como estarás sentada sobre tu pareja (que estará boca arriba), le podrás ver, te podrá tocar mientras te mueves y hasta podrá acompañar tus movimientos de cadera con sus manos, aunque el poder será todo tuyo.

La silla o “todo para mí”

La postura de la silla es una en la que dominarás todo lo que pase. Al igual que con la amazona, llevarás tú el ritmo. Tu pareja se sentará en una silla (o en un sofá) y tú, a horcajadas sobre él. Esto permite dejar tus pechos accesibles a su boca, y al estar tan pegados, las penetraciones estimularán el punto G y el roce, el clítoris. Tu pareja además puede acariciar tu espalda, acompañar tus movimientos de cadera con sus manos en tu cintura o en tus nalgas y tendréis un contacto visual constante. Muy excitante.EN TRENDENCIASEl porno no es una escuela de educación sexual: ocho cosas que no debes aprender de él

La cucharita o spooning

¿Pensabas que la postura de la cucharita era solo para dormir? Esta posición, en la que tu cuerpo y el de tu pareja se acoplan con tu espalda en su pecho y tumbados de lado. Es una postura tremendamente cómoda, en la que tu pareja tendrá pleno acceso con su mano para poder estimular tus pezones o tu clítoris, o incluso, utilizar un vibrador para que consigas el doble de placer, ya que en esta postura también se estimula el punto G.

El desatascador

Esta postura es excitante por partida doble. Primero por la postura en sí, y segundo porque tendrás la opción de mirar a través del espejo. Estaréis los dos de pie en el baño, frente al espejo. Tú te apoyarás sobre el lavabo y él te penetrará por detrás. Estimula también el punto G, porque es una variante del perrito pero de pie, y el espejo aportará un extra muy hot para que salgáis de la rutina.

La “L” y su variante con las piernas cruzadas

En inglés se le llama “Sex On The Counter” cuya traducción literal es sexo en el mostrador, así que imagina de qué fantasía habrá salido. Tú te tumbas sobre una mesa y te abandonas al placer mientras tu pareja, de pie, te penetra. Tus piernas pueden rodear sus caderas, o bien, mantenerlas levantadas sobre su pecho. Tu cadera se flexiona 90 grados y él las sujeta cruzándolas frente a su pecho. como si te sentarás sobre él pero en posición horizontal en vez de vertical. Esta postura permite, al igual que pasaría con el perrito por ejemplo, que en lugar de penetración vaginal se hiciera penetración anal.

Trans laboral

Me llamo Izan Parra, soy trabajador social del Proyecto Ámbar de la Fundación 26 de Diciembre, una iniciativa de inclusión sociolaboral del colectivo trans, especialmente afectado por el desempleo que ronda el 80%. Tiene como objetivos el visibilizar su realidad, sensibilizar sobre sus dificultades y fomentar su incorporación al mercado laboral, dotando a las personas trans de herramientas, habilidades y aptitudes necesarias para que esta inclusión surta efecto.

Pero para las personas trans se necesita más que esto. Somos un colectivo formado por personas con necesidades y expectativas que en muchas ocasiones se han visto truncadas por una sociedad que nos ha excluido y marginado, considerándonos personas con una patología. De esta forma, se sigue arrastrando un pensamiento acerca de nuestras vivencias que no es real y que está marcado por el prejuicio, la transfobia y el desconocimiento que sigue lastrando la vida de muchas personas trans.

Soy una persona trans, y al igual que las personas del Proyecto Ámbar, conozco lo que es afrontar el mercado laboral para personas trans. Recuerdo mi primera entrevista de trabajo a los 18 años, con mi voz aguda y una apariencia masculina, pero no lo suficiente para que me sintiese seguro frente al entrevistador. Utilicé mucha gomina aquel día y traté de teñir los pocos pelos que tenía en el bigote. Muchos de los nervios previos a esa entrevista venían de las miradas y la falta de valoración que había vivido a lo largo de mi vida. ¿Eres un chico o una chica? Era una pregunta reiterada hasta que llegué a pasar mis primeros 6 meses de hormonación. Llamé a la puerta y entré con bastante seguridad, a pesar de mis nervios, de mis miedos; traté de mostrar mi valía como profesional, y no los posibles prejuicios que pudiese tener el entrevistador. De hecho, tuve que pasar varias fases, y cada vez que me llamaban para la siguiente, me sentía más seguro, pero a la vez, sentía que tenía que reforzar más mi apariencia masculina para que nadie se diese cuenta de que era una persona trans. Aún no me había hormonado, pero sí había cambiado mi nombre en el DNI, lo cual, fue un alivio.

Logré entrar en aquel trabajo, pero sólo pude soportarlo un mes porque tenía que esconderme en el vestuario debido a los “cuchicheos” que escuchaba de mis compañeros. Estaba forzando una forma de ser que no era la mía. Yo no quería ir a trabajar pensando “que nadie se dé cuenta de que soy un chico trans”, yo quería ir al trabajo a trabajar como cualquier otra persona y ese fue el mayor lastre, por eso decidí dejar aquel trabajo. Para pensar en quién soy y cómo me quiero mostrar al mundo ya tenía otros espacios, no el laboral.

Estas situaciones son comunes en personas del colectivo trans, generando inseguridad y miedo que afectan a su pleno desarrollo profesional. Por todo esto, es de crucial importancia visibilizar y sensibilizar sobre nuestra realidad para hacer entender que una persona no se mide por su género, sino por su valía personal y profesional.

Como sociedad no podemos seguir tolerando que el 80% de las personas trans estén desempleadas por el simple hecho de existir. Ni que el fracaso escolar en el colectivo triplique la media por la transfobia. O que más del 40% de las personas trans tengan unos ingresos inferiores a los 600 euros. Así como que el derecho a la vivienda les sea negado, con un 22% de personas trans en situación de sinhogarismo. O que el 45% de las personas trans hayan pensado en el suicidio por una sociedad todavía injusta y cruel.

Por todo esto, es importante seguir celebrando el Día de la Visibilidad Trans, para que la sociedad entienda que seguimos apelando al apoyo, a la búsqueda de información y a la acogida de personas que quieran aprender, para que de verdad nuestros derechos se hagan realidad.

Izan Parra Rodríguez. 

Trabajador Social del Proyecto Ámbar de la Fundación

Sin tocar

Crisis del coronavirus: Lo que nos perdemos al no tocar a los demás |

Diego Mir

Cuando llega a su casa, Marina Laredo (77 años) se quita la mascarilla, se despoja de la pantalla de plástico que le cubre la cara, limpia la alfombra con agua y lejía y deja los zapatos fuera. “Yo rayo la ridiculez, me paso siete pueblos”, dice. Esta mujer que vive en Pontevedra lleva más de un año sin sentir el tacto de nadie. Solo su sobrino más pequeño, cuando se encuentran en la calle, se abalanza sobre ella para abrazarle las piernas. Pero de piel, nada. No es sano contagiarse del virus, tampoco es sano del todo protegerse de él.

Agustín Fuentes, profesor del departamento de Antropología de la Universidad de Princeton (Estados Unidos), lo explica: “Los seres humanos evolucionaron como seres cuya necesidad de tocar y ser tocados, conversar, debatir y reír juntos, sonreír y coquetear entre sí, e interactuar en grupos es fundamental para una vida sana. El propio funcionamiento de los sistemas neurobiológicos, de las hormonas y enzimas que circulan por las arterias, los intestinos y otros órganos, está ligado a las relaciones con los demás”.

El tacto es el sentido más desarrollado de un recién nacido, su primera comunicación con el mundo exterior. Hace dos semanas una investigación difundida por la publicación EclinicalMedicine y promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso en evidencia la importancia de que los recién nacidos tuviesen un contacto estrecho con sus madres nada más nacer. Porque paradójicamente, y aunque en muchos países se separa al bebé de la madre ante el riesgo de que pueda tener covid-19, esta ausencia de contacto expone a un mayor riesgo de muerte al bebé que lo que haría el virus.

En la Universidad de Miami, Tiffany Field ha fundado el Instituto de Investigación del Tacto. Hace unos meses, Field explicó en el semanario estadounidense Wired que al tocar otra piel se activan unos sensores de presión que envían mensajes a un nervio en el cerebro llamado vago: “Si aumenta la actividad vagal, el sistema nervioso se ralentiza, la frecuencia cardíaca y la presión arterial disminuyen y las ondas cerebrales se relajan. Y se reducen los niveles de hormonas del estrés como el cortisol”.

En Toledo, Sonia García (37 años), lleva más de un año sin tocar a alguien. Esta auxiliar de Odontología de Calzada de Calatrava (Ciudad Real, Castilla La Mancha) tenía pensado viajar a las Fallas el mismo día en que el Gobierno acabó declarando el estado de alarma. Desde entonces, su vida social apagó la luz y se sumergió en un extremo estado de hibernación. “Yo soy una persona muy cariñosa, una persona que toca y que abraza, y que besa. Llevo un año en el que voy de casa al trabajo, y del trabajo a casa. Solo paro en el supermercado y en la farmacia”, dice. No ha entrado en un bar, no ha comido ni cenado con ninguna amiga. “Mucho móvil, mucho wasap, mucho Instagram”.

El único gesto afectuoso que ha recibido estos 12 meses sucedió cuando fue al pueblo a visitar a sus padres en verano. Los abrazó al aire libre, con mascarilla y la cara cruzada para evitar contacto. Un día, avanzada la pandemia, se rompió. “Empecé a notar un desgaste psicológico muy grande y tuve ansiedad. Pero no sabía lo que era. Un nudo en la garganta y una presión en el pecho. Fui al médico, estuve tomando una pastilla diaria un tiempo y ahora llevo un tratamiento”, dice Sonia García. “Yo soy una persona muy sociable. Sé que estoy siendo muy estricta, pero también creo que merece la pena serlo”. Estos días se ha vacunado. ¿Acaba la soledad? “Poco a poco, pero sí, acaba”.

Fuentes considera natural que sucedan cosas malas cuando los seres humanos están socialmente aislados o privados de sus derechos: “Depresión fisiológica y psicológica, función inmunológica reducida, malestar gastrointestinal, dificultades cognitivas”. ¿Sueña Sonia García con que vuelve a tocar a alguien? ¿Sueña con afecto, con sexo, con cariño? ¿Al estilo de la película que ha recordado recientemente The Economist sobre un convicto que echaba tanto de menos el contacto de otro ser humano que fingía que las moscas eran los dedos de su esposa? “No recuerdo lo que sueño, pero te aseguro que no hace falta: lo sueño despierta. Retomar mi vida social, retomar mi vida familiar, retomar mi vida sexual. Porque las tres se han quedado paradas hace un año”, dice. Hace unos días, como trabajadora sanitaria, se puso la segunda dosis de la vacuna. Tiene que esperar unos días que ya ha calculado sobre el calendario para, después de 13 meses, renacer.“No recuerdo lo que sueño, pero te aseguro que no hace falta: lo sueño despierta. Retomar mi vida social, retomar mi vida familiar, retomar mi vida sexual. Porque las tres se han quedado paradas hace un año”Sonia García lleva un año sin tocar a otra persona

Hace unas semanas, a Ramón Rivas, estudiante en Santiago de Compostela, le plantaron un abrazo. “El tipo no me conocía tanto, pero se ve que venía con unas copas de más, era amigo de la persona que estaba conmigo y nos abrazó a los dos”, dice. Lo recuerda con humor, pero los días siguientes se quedó, como dice, “rayado”. “El raro soy yo, que es el que cumple las normas y se defiende del virus, hace lo posible para no propagarlo. Me faltó tiempo y valor para rechazarlo. Pero en general desisto de dar la mano si me la ofrecen, mantengo la distancia y aviso cuando no se está manteniendo, y me aparto si me vas a tocar (el antebrazo, la espalda…) mientras hablamos. Al principio era un calvario porque no quería parecer irrespetuoso, maleducado o descortés, pero luego pensé: si estamos en una pandemia, el irrespetuoso no es precisamente el que se aparta”.

¿Las amigas de Sonia García entiende que prefiera no quedar con ellas? “Lo han entendido pero es verdad que han insistido: me dicen que no pasa nada, es al aire libre, etcétera. No es fácil”, dice. “Yo qué quieres que te diga”, acaba Rivas. “Sé que habrá cuchicheos y bromas sobre mí. O alguno me ha dicho que exagero. Pero en fin”. El psicólogo Juan Carlos de Vicente cree que la tradición judeocristiana ha denostado los sentidos de cercanía, “por pecaminosos: olfato, gusto y tacto”. “El tacto es lo que experimentamos cuando conocemos a alguien y le damos la bienvenida. O cuando nos despedimos. Sin eso no conectas con esa parte de tranquilidad y de confianza que te da el contacto. Tocar es certidumbre, placer y regulación de la ansiedad; en este período hemos perdido eso, y es normal que los niveles de ansiedad se incrementen y los niveles de intranquilidad emocional también”.

El antropólogo Agustín Fuentes entiende el shock que supone frenar el contacto y la socialización humana. “Nos hemos desarrollado durante los últimos dos millones de años a partir de criaturas pequeñas, desnudas, sin colmillos, sin cuernos y sin garras, parecidas a simios con solo unos pocos palos y rocas para proteger hasta ser los creadores de ciudades y naciones, economías globales, planes, computadoras, procesadores de alimentos, grandes obras de arte y miles de delicias culinarias. Logramos estas hazañas confiando el uno en el otro. Ya sea para descubrir cómo crear nuevas y mejores herramientas de piedra, hueso y madera, hacer y usar fuego para cocinar y para la luz nocturna, remodelar ecologías o aventurarse en nuevas tierras a través de desiertos, cursos de agua y cadenas montañosas. Lo social y lo innovador están escritos en las neurobiologías humanas”.

El 24 de diciembre, Marina Laredo cenó sola mientras su familia lo hacía a su vez a dos calles de distancia. Comió, como siempre en Nochebuena un buey de mar, mazapán y turrón. Abrió una botella de vino. Recibió, por supuesto, las llamadas de sus familiares. Se acostó pronto. Es una maestra jubilada (“me jubilé el día en que al volver del recreo yo miraba el reloj más que mis alumnos: una maestra lo es por pasión”). “Si yo cojo el coronavirus y me muero, no pierdo nada. Pero si lo cojo y me quedan secuelas, le fastidio la vida a mi familia, que tiene que estar pendiente de mí. Velo por ellos y por mí”, dice al teléfono. ¿Teme consecuencias psicólogas a causa de su aislamiento? “Cuando esto acabe no sé cómo reaccionaré. Yo ahora estoy concentrada en no contagiarme. Tengo esa fuerza”. ¿Y qué hará cuando termine? “Acariciar, besar y abrazar a mis niños”.

Abrazos

Los 4 tipos de abrazos y sus beneficios según la ciencialamenteesmaravillosa-com.cdn.ampproject.org

Los 4 tipos de abrazos y sus beneficios según la ciencia

Dentro de la comunicación humana, el lenguaje no verbal aporta más de la mitad de la información que recibimos. En este contexto, los abrazos son elementos significativos en nuestras interacciones diarias: nos permiten fortalecer los vínculos afectivos y expresar mucho con muy poco. Sin embargo, ¿sabías que existen numerosos tipos de abrazos?

Cuando escuchamos esta palabra por lo general se nos viene a la mente un intercambio íntimo y afectivo. Pero, realmente, un abrazo puede tener lugar en contextos muy diversos y albergar significados muy diferentes. Así, en cada caso, los beneficios derivados de abrazar a alguien varían. Si quieres explorar este tema más en profundidad, continúa leyendo.

¿Qué tipos de abrazos existen?

Abrazos amistosos

Dentro de los abrazos amistosos pueden incluirse todos aquellos que denotan camaradería, compañerismo o simpatía. El contacto físico no es excesivamente estrecho y el nivel de intimidad tampoco es elevado. De esta forma, las emociones que se transmiten son predominantemente de reconocimiento, apoyo o agrado mutuo.

Suelen ser abrazos que incluyen algún tipo de componente “agresivo”, como agarrar al otro por la nuca o darle palmaditas en la espalda. Algo que ocurre especialmente entre los hombres. También es el caso de los denominados “abrazos laterales” que se dan pasando el brazo por encima de los hombros del otro mientras ambos miran en la misma dirección.

Abrazos afectivos

Los abrazos son uno de los elementos esenciales para expresar afecto fraternal o amor romántico. En este contexto, el contacto físico es mucho más cercano, íntimo e intenso. Generalmente los cuerpos de ambas personas se unen y las cabezas se colocan una junto a la otra. Los brazos estrechan al otro con fuerza y la duración del intercambio es mayor que en el caso anterior.

Este tipo de abrazos están reservados a las relaciones más significativas y que cuentan con un componente emocional. Transmiten amor, complicidad y afecto genuino. También entran en esta categoría los abrazos por la espalda; que, además de todo lo anterior, denotan también un deseo por proteger y cuidar al otro.

Abrazos con connotaciones eróticas

Dada la cercanía física y corporal que se produce en el abrazo, este también forma parte de las interacciones con connotaciones sexuales que tienen lugar entre personas que se atraen. Pese a que sean los besos los que estén asociados al erotismo y los abrazos más asociados al amor, estos últimos juegan un papel importante.

Aquellos abrazos que se dan mientras una persona está sentada en una superficie elevada y la otra se encuentra de pie, son un buen ejemplo. También lo son los que se producen cuando un miembro de la pareja sostiene el peso del otro con sus brazos, mientras este rodea su cintura con las piernas. Son contactos muy íntimos que reflejan pasión, deseo, incluso lujuria.

Abrazos incómodos

No obstante, no todos los tipos de abrazos son positivos. Hay momentos y circunstancias en que esta interacción se produce por compromiso, con desgana o con desagrado. Por ejemplo, al saludar a alguien con quien no tenemos confianza o al abrazar a una persona sobre la que albergamos sentimientos de rencor o enfado.

Estos abrazos se caracterizan porque, pese a que los cuerpos estén unidos por su parte superior, de la cintura para abajo la distancia es considerable. O, por el contrario, uno recibe el abrazo de forma pasiva y poco implicada mientras el otro lo rodea con sus brazos.

Beneficios de los diferentes tipos de abrazos

Los abrazos tienen claros beneficios en nuestras relaciones interpersonales. Cuando conocemos a alguien, nos ayudan a “romper el hielo” e iniciar un contacto amistoso. Si abrazamos a ser querido o a cualquier persona significativa, esos lazos se fortalecen y la cercanía emocional aumenta. Y, del mismo modo, las relaciones de pareja se ven sumamente enriquecidas por los abrazos frecuentes entre sus integrantes.

Pero, además, a nivel personal dar y recibir abrazos repercute en positivo sobre nuestra salud. Se ha demostrado, por ejemplo, que los abrazos son capaces de reducir la presión arterial y la frecuencia cardiaca (efecto calmante). Disminuyen el nivel de cortisol en el organismo y potencian la secreción de oxitocina, por lo que se reducen el miedo y el estrés, aumentando a la vez las sensaciones placenteras, la autoestima, la generosidad y el sentimiento de pertenencia.

Los abrazos son capaces de aliviar el dolor, mejoran el sistema inmunitario e incluso potencian las capacidades cognitivas. En definitiva, se trata de un recurso sencillo pero extremadamente poderoso que se encuentra al alcance de todos. Hagamos un buen uso del mismo.

Beneficios del amor

IMPACTANTES BENEFICIOS DEL AMOR EN NUESTRA SALUD

Científicamente comprobado: el amor es una de las terapias más poderosas para tratar algunas dolencias.

No nos referimos a enamorarnos, o a tener sexo (solamente). A veces, el solo hecho de transmitir sentimientos de amor, gratitud y compasión hacia los otros es suficiente para disfrutar de beneficios extraordinarios, como el control emocional y la prevención de enfermedades.

A nivel químico y eléctrico, el amor es un sistema completo y complejo de interacción. Involucra la activación sensorial de diferentes órganos, y libera un jugo de hormonas con interesantes efectos a nivel físico, intelectual, emocional y psicológico.

¿Quieres saber los detalles? Sigue leyendo.

LOS 3 ÓRGANOS QUE MÁS AFECTA EL AMOR

Los beneficios de dar y recibir amor se evidencian en varias partes del cuerpo. Desarrollémoslo un poco.

CORAZÓN

El órgano por excelencia asociado al amor. Un símbolo poderoso y ancestral, de connotaciones espirituales. Un estudio del 2020[1] señala que la energía electromagnética que emite el corazón se puede compartir, y con ella influenciar el cerebro y otras zonas del cuerpo.

Esta sincronía de nuestro corazón puede acercarnos a experiencias espirituales únicas con otros individuos. De hecho, organizaciones no gubernamentales como el HearthMath Institute se dedican a desarrollar técnicas para mejorar nuestras relaciones y sentimientos a través del control del ritmo cardiaco.

CEREBRO

En este órgano es donde, científicamente, se gesta el amor tal y como lo conocemos. Bien se trate de amor pasional, maternal o incondicional, “el cerebro libera neurotransmisores y otros químicos al torrente sanguíneo que provocan sensaciones de euforia y placer”[2]. Tanto así que ajustando estas cargas químicas se podría controlar la depresión en ciertos pacientes.

LA PIEL

El orgasmo, ese clímax que solo se logra durante el acto sexual, es una de las manifestaciones más puras de dar y recibir amor de pareja. Ese momento es capaz de provocar unos cambios sutiles pero perceptibles sobre la piel.

En el caso de mujeres, el orgasmo eleva los niveles de estrógeno[3]. Luego, estudios indican que el estrógeno estimula la síntesis del colágeno[4],[5], una proteína asociada a la firmeza de la piel y la prevención del envejecimiento.

HORMONAS QUE INTERVIENEN EN EL AMOR

Hormonas y neurotransmisores son las sustancias que llegan al torrente sanguíneo en cuestión de segundos cuando sientes amor. Cada uno de ellos tiene funciones específicas con efectos muy positivos en tu cuerpo y salud general.

Testosterona y estrógeno

Son las hormonas sexuales en hombres y mujeres, respectivamente, causantes de lo que los científicos han descrito como la primera fase del amor; la lujuria[6].

Adrenalina

Esta hormona se libera en el organismo como respuesta al estrés. Inunda nuestro sistema con reacciones bioquímicas que facilitan responder ante ciertos eventos[7].

Dopamina

La dopamina aumenta la atención y mejora la memoria a corto plazo, además de proporcionar deseos de recompensa y motivación[8].

El amor afecta a muchas otras hormonas y neurotransmisores, como la serotonina, la oxitocina o el cortisol, que intervienen en esta compleja red de mensajes. La revista Scientific America lo resume con el siguiente gráfico: 

 Tomado de Scientific America. Crédito: James W. Lewis, West Virginia University (cerebro) and Jen Christiansen (íconos). Traducido por: Paleo Life

ENFERMEDADES CONTROLADAS A TRAVÉS DEL AMOR

Por la eficacia con que el amor estimula la producción de hormonas y neurotransmisores (y sus efectos a nivel cerebral), la ciencia, en especial la rama de la neurobiología y psicología, ha dedicado años de estudio al amor y sus potenciales beneficios en la prevención de enfermedades.

SISTEMA INMUNE

Estudios recientes demuestran que las personas que tienen entre una o dos relaciones sexuales por semana poseen mayor concentración de inmunoglobulina en saliva.[9] Hacer el amor es tan placentero como beneficioso en el combate contra agentes patógenos.

PRESIÓN ARTERIAL

Según un estudio en Annals of Behavioral Medicine (citado por WebMed[10]), las personas felizmente casadas tenían la mejor presión arterial, seguidas de los solteros, mientras que a los participantes infelizmente casados les fue peor.

MENOS ANSIEDAD

Tanto un nuevo romance como una relación de larga duración son capaces de activar la zona del cerebro asociada con el apego, y reducir la activación de aquellas asociadas a la ansiedad.[11]

TÉCNICAS PARA TRASMITIR AMOR

Existen técnicas que nos permiten dar y recibir amor de manera consciente.

Analicemos, por ejemplo, la práctica de la oración (el decir, el acto amor a un ser supremo). Estudios han demostrado que la oración es una potente forma de psicoterapia, gracias a que el cerero emite ondas equiparables a las del sueño profundo[12]. Esto explicaría la eficacia de técnicas de relajación, como la meditación o el mindfulness, para tratar enfermedades como ansiedad y depresión.

Más interesante aún, dichas técnicas se pueden combinar con otras, como el arte-terapia (basado en la psicología del color) para procesos de sanación profunda. El uso de los colores es una herramienta que data de antiguas culturas como la griega, india y mesopotámica. Evidencia científica señala que los colores pueden fomentar un determinado estado de ánimo o sentimiento.[13]

El amor es una herramienta poderosa para nuestra salud integral; impacta en nuestros órganos y estado de ánimo. Trasmitir amor es una potente terapia para prevenir enfermedades y mejorar nuestro bienestar.

¡Cultivemos el amor de manera consciente! No hay razón para no cumplir nuestra misión de ser felices.

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